Notas del tema

El séquito de Jesús

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Comodidad de lectura

ECR 78.2

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

78.2 Judas sale con una mujer de unos cincuenta años. Es más bien alta, aunque no como el hijo, que ha recibido de ella sus ojos negros y su pelo rizado. Pero los ojos de ella son mansos, más bien tristes, mientras que los de Judas son imperiosos y astutos.

«Te saludo, Rey de Israel» dice postrándose con un verdadero saludo de súbdita. «Concede a tu sierva hospedarte».

«Paz a ti, mujer. Que Dios os acompañe a ti y a tu hijo».

«¡Oh, sí! ¡A mi hijo!». Es más un suspiro que una respuesta.

«Levántate, madre. Yo también tengo una Madre y no puedo permitir que me beses los pies. En nombre de mi Madre te beso, mujer. Es tu hermana... en el amor y en el destino doloroso de madre de los signados».

«¿Qué quieres decir, Mesías?» pregunta Judas un poco inquieto.

Pero Jesús no responde; está abrazando a la mujer, a la cual ha levantado benignamente. Ahora la besa en las mejillas. Luego, cogiéndola de la mano, va hacia la casa.

Detalle

Jesús se encuentra por primera vez con María de Kerioth, la madre de Judas.

Palabras clave

ECR 78.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¿Qué?, ¿vamos a Keriot? Me siento descansado. Te agradezco, madre, toda tu bondad. Que el Cielo te pague y te dé, por tu caridad hacia mí, reposo, y alegría al consorte que lloras».

La mujer trata de besarle la mano, pero Jesús se la pone sobre la cabeza, acariciándola, y no lo permite.

Palabras clave

ECR 78.8

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

78.8 Un viejo dice: «Escucha, Señor. Hace tiempo, hace mucho tiempo, cuando el edicto, tuvimos noticia de que había nacido en Belén el Salvador... y yo fui allí con otros... Vi a un pequeño Niño, en todo igual a los demás, pero le adoré, por fe. Luego supe que hay uno, santo, de nombre Juan. ¿Cuál es el Mesías verdadero?».

«Aquel a quien tú adoraste. El otro es su Precursor. Gran santo a los ojos del Altísimo, pero no Mesías».

«¿Eras Tú?».

«Era Yo. Y ¿qué viste en torno a mí recién nacido?».

«Pobreza y limpieza, honestidad y pureza... un artesano amable y serio de nombre José; artesano, pero de la estirpe de David; una joven Madre rubia y amable de nombre María, ante cuya gracia empalidecen las rosas más hermosas de Engadí y parecen deformes las azucenas de los jardines reales; y un Niño de grandes ojos azul cielo, de cabellos de hilos de oro pálido... No vi nada más... Y oigo todavía la voz de la Madre que me decía: “Por mi Criatura te digo: el Señor esté contigo hasta el eterno encuentro y su Gracia te salga al paso en tu camino”. Tengo ochenta y cuatro años... el camino está terminándose. Ya no esperaba encontrar la Gracia de Dios, y, sin embargo, te he encontrado... y ahora ya no deseo ver más luz que la tuya...»

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ECR 78.8

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

78.8 Un viejo dice: «Escucha, Señor. Hace tiempo, hace mucho tiempo, cuando el edicto, tuvimos noticia de que había nacido en Belén el Salvador... y yo fui allí con otros... Vi a un pequeño Niño, en todo igual a los demás, pero le adoré, por fe. Luego supe que hay uno, santo, de nombre Juan. ¿Cuál es el Mesías verdadero?».

«Aquel a quien tú adoraste. El otro es su Precursor. Gran santo a los ojos del Altísimo, pero no Mesías».

«¿Eras Tú?».

«Era Yo.»

Palabras clave

ECR 78.9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Maestro, Saúl ha muerto investido del Espíritu de Dios. Nosotros, que le hemos tocado, estamos limpios o hemos quedado impuros?».

«Impuros».

«¿Y Tú?».

«Yo como los demás. No mudo la Ley. La Ley es ley y el israelita la observa. Impuros hemos quedado. Entre el tercer día y el séptimo nos purificaremos. Hasta entonces, estamos impuros. Judas, Yo no vuelvo adonde tu madre. No llevo impureza a tu casa. Que uno que pueda la avise. Paz a esta ciudad. Vamos».

No veo nada más.

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ECR 79

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

Jesús camina con sus discípulos hacia Hebrón. Juan, Judas y Simón el Zelote están presentes. Su objetivo es llegar a los pastores, en particular a Leví e Isaac. Judas refunfuña sobre el incidente de Queriot, donde Saulo murió contra el corazón de Jesús, pero el Señor le reprende. También dice que debemos ser fieles a la Ley y dar ejemplo. El grupo apostólico se reúne de nuevo con los pastores, y Elías les cuenta que Aglaia le dio sus joyas en Hebrón. Discuten qué hacer con ellas, pero Cristo no da ninguna orden por el momento. Les cuenta una breve parábola sobre Aglaia y las almas que se arrepienten como ella. A los apóstoles les gustaría dar media vuelta y volver a verla, pero Jesús no quiere y decide que partan enseguida hacia el Monte de las Tentaciones.

Palabras clave

ECR 79.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Juan está rojo como la púrpura, cargado como un mozo de cuerda, con una saca grande bien llena. Judas, por su parte, porta la de Jesús junto con la suya. Simón lleva sólo la suya y los mantos. Jesús viste de nuevo su túnica — la madre de Judas debe haber encargado que se la lavaran porque no tiene arrugas — y calza sus sandalias.

Detalle

El grupo apostólico partió de Keroth. La madre de Judas es mencionada por Maria Valtorta.

Palabras clave

ECR 79.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

79.1 Jesús va caminando entre sus discípulos por una vereda que sigue el curso del torrente. Bueno, digo “sigue el curso del torrente” por decirlo de alguna forma. En realidad, el torrente está abajo, mientras que la vereda (una vereda serpenteada, como es fácil encontrar en lugares montañosos) va por arriba, cortando la pendiente.

Juan está rojo como la púrpura, cargado como un mozo de cuerda, con una saca grande bien llena. Judas, por su parte, porta la de Jesús junto con la suya. Simón lleva sólo la suya y los mantos. Jesús viste de nuevo su túnica — la madre de Judas debe haber encargado que se la lavaran porque no tiene arrugas — y calza sus sandalias.

«¡Cuánta fruta! ¡Bonitos los viñedos de aquellas colinas!» dice Juan, que no pierde su buen humor por el calor y la fatiga. «Maestro, ¿es éste el río en cuyas márgenes cogieron los padres los racimos milagrosos?».

«No, es el otro, y más al Sur. Pero toda la región era lugar bendecido por frutos opimos».

«Ahora ya no lo es tanto, aunque todavía sea hermosa».

«Demasiadas guerras han devastado el suelo. Aquí se hizo Israel... pero, para hacerse, tuvo que fecundarse con su sangre y con la de los enemigos».

Anotación

Libro de los Números, 13, 23-24: Llegaron hasta el valle de Eshkol, donde cortaron una rama y un racimo de uvas. Dos de ellos lo llevaban en un palo. También recogieron granadas e higos. El lugar se llamaba Valle de Eshkol (que significa: el Racimo) por el racimo de uvas que los hijos de Israel habían cortado allí.

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ECR 79.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¿Dónde vamos a encontrar a los pastores?».

«A cinco millas de Hebrón, en las orillas del río que decías».

«Al otro lado de aquel collado, entonces».

«Al otro lado».

«Hace mucho calor. El verano… ¿A dónde vamos después, Maestro?».

«A un lugar aún más caliente. Pero os ruego que vengáis. Viajaremos de noche. Las estrellas son tan claras, que no hay oscuridad. Os quiero mostrar un lugar…».

«¿Una ciudad?».

«No... Un lugar... que os hará comprender al Maestro... quizás mejor que sus palabras».

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ECR 79.1.2-3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

79.1 Jesús va caminando entre sus discípulos por una vereda que sigue el curso del torrente. Bueno, digo “sigue el curso del torrente” por decirlo de alguna forma. En realidad, el torrente está abajo, mientras que la vereda (una vereda serpenteada, como es fácil encontrar en lugares montañosos) va por arriba, cortando la pendiente.

Juan está rojo como la púrpura, cargado como un mozo de cuerda, con una saca grande bien llena. Judas, por su parte, porta la de Jesús junto con la suya. Simón lleva sólo la suya y los mantos. Jesús viste de nuevo su túnica — la madre de Judas debe haber encargado que se la lavaran porque no tiene arrugas — y calza sus sandalias. (...)

[Jesús] Se vuelve hacia Juan: «Pesa mucho y casi no puedes; dame tu carga».

«No, Jesús. Estoy acostumbrado a los pesos, y, además... me lo aligera el pensamiento de la alegría que le dará a Isaac».

79.3

Ya están al otro lado del collado. A la sombra del bosque, en la otra vertiente, están las ovejas de Elías; los pastores, sentados a la sombra, las vigilan. Ven a Jesús y se echan a correr hacia Él.

«Paz a vosotros. ¿Aquí estáis?».

«Estábamos preocupados por ti... y por el retardo... dudando si ir hacia ti u obedecer... hemos decidido venir hasta aquí... para obedecerte a ti y al mismo tiempo a nuestro amor. Pero deberías haber llegado hace muchos días».

«Hemos tenido que detenernos…».

«Pero... ¿nada malo?».

«No, nada, amigo. Sólo la muerte de un fiel en mi pecho».

«¿Qué querías que sucediera, pastor? Cuando las cosas están bien preparadas... Claro, hay que saber prepararlas, y preparar a los corazones para recibirlas. Mi ciudad ha rendido al Cristo toda suerte de honores. ¿No es verdad, Maestro?».

«Es verdad. Isaac, al regreso hemos pasado por casa de Sara. La ciudad de Yuttá, sin ninguna otra preparación aparte de la de su simple bondad y de la verdad de las palabras de Isaac, ha sabido entender la esencia de mi doctrina y amar con amor práctico, desinteresado y santo. Te manda ropa y comida, Isaac; y a los óbolos que se quedaron encima de tu yacija todos han querido añadir algo para ti, que vuelves al mundo y careces de todo. Ten. Yo no llevo nunca dinero; éste lo he cogido porque está purificado por la caridad».

«No, Maestro, tenlo Tú. Yo... estoy acostumbrado a vivir sin él».

«Ahora tendrás que ir por los pueblos a los que te voy a enviar, y te hará falta. El obrero tiene derecho al salario, aunque sea un obrero de alma... porque todavía hay un cuerpo que nutrir, como el asno que ayuda a su amo. No es mucho, pero sabrás desenvolverte... Juan en esa saca tiene ropa y sandalias. Joaquín ha cogido de lo suyo; será grande... ¡pero hay mucho amor en ese regalo!».

Isaac toma la saca y se retira a vestirse detrás de una mata. Estaba todavía descalzo y llevaba su extravagante toga hecha con una manta.

Detalle

Los apóstoles llevaron ropa para el Pastor, que era muy pobre. Se la dio la ciudad de Yutta, donde vivía el discípulo de Cristo. Llegaron tarde a su cita porque la muerte de Saulo de Keriot les había retrasado: tenían que purificarse.

Palabras clave