Notas del tema

Palabras clave principales y transversales 🌟.

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Comodidad de lectura

ECR 80.9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Aquí sentí el cansancio del héroe y del asceta que en una hora de premonición se hace conocedor de la inutilidad de su esfuerzo... Lloré... La tristeza... reclamo mågico para Satanås. No es pecado estar tristes si la hora es penosa, es pecado ceder mås allå de la tristeza y caer en inercia o desesperación.

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JesĂșs habla de su tentaciĂłn en el desierto.

Palabras clave

ECR 80.9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

No se rebaja el milagro, llama del cielo, a hacer de él un círculo de mimbre con que coronarse... No se tienta a Dios pidiendo milagros para fines humanos.

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ECR 80.9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

ÂĄOh, el oro! Gran cosa el pan y mayor aĂșn la mujer, para quien anhela el alimento o el placer; grandĂ­sima cosa es para el hombre la aclamaciĂłn de las multitudes... Por estas tres cosas, ÂĄcuĂĄntos delitos se cometen! ÂĄAh!, pero el oro... el oro... llave que abre, cĂ­rculo que suelda, es el alfa y el omega de noventa y nueve de cada cien de las acciones humanas. Por el pan y la mujer, el hombre se hace ladrĂłn; por el poder, homicida incluso; pero por el oro se hace idĂłlatra.

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ECR 80.10

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

El Hombre habĂ­a vencido la triple batalla. El hombre sabĂ­a quĂ© querĂ­a decir ser hombre, y habĂ­a vencido; estaba exhausto, la lucha habĂ­a sido mĂĄs agotadora que el largo ayuno... Mas el espĂ­ritu descollaba en gran medida... Yo creo que ante este completarme como criatura dotada de cogniciĂłn se estremecieron los Cielos. Yo creo que desde ese momento vino a mĂ­ el poder de milagros. HabĂ­a sido Dios. Yo me habĂ­a hecho el Hombre. Ahora, venciendo al animal que estaba unido a la naturaleza del hombre, he aquĂ­ que Yo era el Hombre-Dios, lo soy. Como Dios todo lo puedo, como Hombre todo lo conozco. Haced tambiĂ©n vosotros como Yo si querĂ©is hacer lo que Yo hago, y hacedlo en memoria mĂ­a.

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Tras la tentaciĂłn de Cristo por parte de SatanĂĄs en el Evangelio:

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ECR 80.11

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Ahora escuchad; tĂș especialmente, Juan. Volvemos adonde mi Madre y los amigos. Os ruego que no le hablĂ©is a mi Madre de la dureza que han opuesto al amor de su Hijo; sufrirĂ­a demasiado. SufrirĂĄ mucho, mucho, mucho... por esta crueldad del hombre... mas no le presentemos ya desde ahora el cĂĄliz: ÂĄserĂ  muy amargo, cuando le sea dado!; tan amargo que, como un tĂłxico, le bajarĂĄ serpenteando a las entrañas santas y a las venas y se las morderĂĄ y le helarĂĄ el corazĂłn. ÂĄOh!, ÂĄno digĂĄis a mi Madre que BelĂ©n y HebrĂłn me rechazaron como a un perro! ÂĄTened piedad de Ella! TĂș, SimĂłn, eres anciano y bueno, eres un espĂ­ritu de reflexiĂłn y sĂ© que no hablarĂĄs. TĂș, Judas, eres judĂ­o, y no hablarĂĄs por orgullo regional. Mas, tĂș, Juan, tĂș, galileo y joven, no caigas en el pecado de orgullo, de crĂ­tica, de crueldad. Calla. MĂĄs tarde... mĂĄs tarde a los demĂĄs les dirĂĄs cuanto ahora te ruego que calles. TambiĂ©n a los demĂĄs. Hay ya mucho que decir de las cosas del Cristo. ÂżPor quĂ© añadir lo que es de SatanĂĄs contra el Cristo? Amigos, Âżme prometĂ©is todo esto?».

«¥Oh! ÂĄMaestro! ÂĄClaro que te lo prometemos, estĂĄte seguro!».

«Gracias. Vamos hasta aquel pequeño oasis acariciado por el camino que lleva al rĂ­o. AllĂ­ hay un manantial, una cisterna llena de frescas aguas, sombra y verdura. Podremos encontrar alimento y descanso hasta el anochecer. A la luz de las estrellas nos llegaremos hasta el rĂ­o, hasta el vado, y esperaremos a JosĂ© o nos uniremos a Ă©l en el caso de que ya haya vuelto. Vamos».

Y se ponen en camino, mientras el primer arrebol en el lĂ­mite del Oriente dice que un nuevo dĂ­a nace.

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JesĂșs pregunta a los apĂłstoles, despuĂ©s de haber estado en BelĂ©n, en Keriot y en el Monte de la TentaciĂłn:

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ECR 81

El Evangelio como me ha sido revelado

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JesĂșs se encuentra por primera vez con los pastores SimeĂłn, MatĂ­as y Juan. TambiĂ©n le acompañan el pastor JosĂ©, SimĂłn el Zelote y Juan. Intimidados al principio, los pastores se tranquilizan pronto y le dicen que Juan estĂĄ en la cĂĄrcel. PodrĂ­an liberarlo si tuvieran suficiente dinero. Pero el grupo tiene las joyas de Aglaia. Judas es enviado a venderlas con Juan. SimĂłn el Zelote confiesa su malestar por el Iscariote.

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ECR 81.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«La paz sea con vosotros» dice JesĂșs alzando los brazos como para abrazar, y especifica: Â«ÂĄPaz a ti SimeĂłn, Juan y MatĂ­as, mis fieles y fieles de Juan el Profeta!; paz a ti, José» y le besa en la mejilla. Los otros tres ahora estĂĄn de rodillas. Â«Venid, amigos. Debajo de estos ĂĄrboles, sobre el guijarral del rĂ­o. Hablemos».

Bajan. JesĂșs se sienta en una gruesa raĂ­z que sobresale del terreno, los otros en el suelo. JesĂșs sonrĂ­e y los mira fijamente, fijamente, uno a uno: Â«Dejad que conozca vuestros rostros. Los corazones ya los conozco como corazones de justos que van tras el Bien, al que amĂĄis frente a todas las utilidades del mundo. Os traigo el saludo de Isaac, ElĂ­as y LevĂ­, y otro saludo: el de mi Madre.»

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JesĂșs sale al encuentro de los pastores MatĂ­as, SimeĂłn y Juan.

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ECR 82

El Evangelio como me ha sido revelado

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JesĂșs estĂĄ en JericĂł. Enseña a los niños a ser amables con los animales y a no ser crueles con ellos. Luego Judas regresa con Juan de su encuentro con Diomedes, el comprador de las joyas de Aglaia. Cuenta su artimaña, el hecho de que hizo pasar a Juan por un joven prometido, el hecho de que le hizo creer que querĂ­a comprar joyas parecidas a las de Aglaia para que el mercader le diera su precio. Luego le dijo que no querĂ­a comprar, sino vender, y consiguiĂł doce talentos, que es una suma considerable. Pero el apĂłstol mintiĂł... JesĂșs le aconsejĂł que no volviera a hacerlo y entregĂł todo el dinero a los discĂ­pulos de Juan el Bautista.

Palabras clave

ECR 82.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

JesĂșs llega por una calle, mira a su alrededor, no ve todavĂ­a a nadie. Pacientemente se apoya en un tronco y espera, encontrando la manera de hablar a los gamberros, sobre la caridad que comienza en Dios y desciende del Creador a todas las criaturas.

«No seĂĄis crueles. ÂżPor quĂ© querĂ©is disturbar a los pĂĄjaros del aire? Tienen nidos ahĂ­ arriba, tienen a sus pequeñas crĂ­as, no hacen daño a nadie, nos proporcionan cantos y limpieza, comiĂ©ndose los desperdicios que el hombre deja y los insectos que perjudican las cosechas y la fruta. ÂżPor quĂ© herirlos y matarlos, privando a los pequeñuelos de sus padres y de sus madres, o a Ă©stos de sus pequeñuelos? ÂżOs agradarĂ­a que un malvado entrase en vuestra casa y os la destruyera, o que os matara a vuestros padres o que os llevara lejos de ellos? No, claro que no os agradarĂ­a. Entonces, Âżpor quĂ© hacer a estos inocentes lo que no querrĂ­ais que os hicieran a vosotros? ÂżCĂłmo podrĂ©is el dĂ­a de mañana no hacer mal al hombre, si, de niños, os endurecĂ©is el corazĂłn con criaturitas inermes y delicadas como los pajaritos? Y Âżno sabĂ©is que la Ley dice: â€œAma a tu prĂłjimo como a ti mismo”? Quien no ama al prĂłjimo tampoco puede amar a Dios. Y quien no ama a Dios, ÂżcĂłmo puede ir a su Casa a pedirle algo? Dios podrĂ­a decirle, y lo dice en los Cielos: â€œVete, no te conozco. ÂżHijo, tĂș? No. No amas a tus hermanos, no respetas en ellos al Padre que los creĂł; por tanto, no eres ni hermano ni hijo, sino un bastardo: hijastro para Dios, hermanastro para los hermanos”. ÂżVeis cĂłmo ama Ă‰l, el Señor eterno? En los meses mĂĄs frĂ­os hace que sus pajaritos puedan encontrar llenos los heniles, para que aniden en ellos. En los meses calurosos les da las sombras de las hojas para protegerlos del sol. Durante el invierno, en los campos, apenas estĂĄ el trigo cubierto de tierra y es fĂĄcil sacar la semilla y comerla. En verano, alivian la sed con las frutas jugosas, y pueden hacer los nidos bien sĂłlidos y calientes con las pajitas de heno y con la lana que las ovejas dejan en las zarzas. Y es el Señor. Vosotros, pequeños hombres, creados por Ă‰l como los pĂĄjaros, por tanto hermanos suyos de creaciĂłn, Âżpor quĂ© querĂ©is ser distintos de Ă‰l, creyendo que os es lĂ­cito comportaros cruelmente con estos pequeños animales? Sed misericordiosos con todos y no privĂ©is de lo justo a ninguno; para con los hombres hermanos y para con los animales, vuestros siervos y amigos; y Dios ».

«¿Maestro?» dice SimĂłn. Â«Judas estĂĄ llegando».

«... y Dios serĂĄ misericordioso con vosotros, dĂĄndoos todo cuanto os hace falta, como se lo da a estos inocentes. Marchaos y llevad con vosotros la paz de Dios».

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