Notas del tema

Palabras clave principales y transversales 🌟.

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Comodidad de lectura

ECR 54

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

JesĂșs se encuentra en el olivar de GetsemanĂ­. El dueño de la casa -JonĂĄs- dice a Cristo que le esperan tres hombres, entre ellos uno que probablemente estĂ© enfermo y un leproso. JesĂșs se dirige primero a este Ășltimo: es SimĂłn el Zelote, que le pide la curaciĂłn. El Salvador le concede su deseo y el futuro apĂłstol queda completamente curado. Luego se dirige a los dos reciĂ©n llegados: Judas de Keroth y TomĂĄs. El primero desea ardientemente seguir al Salvador, participar de su gloria "segĂșn el Cielo". Pero JesĂșs le pide que lo piense detenidamente y se niega a aceptarlo de inmediato. Pensaba que era impulsivo y no creĂ­a en su constancia. Entonces JesĂșs le pide que discierna con cuidado y le dice que estarĂĄ en el Templo para PentecostĂ©s. TomĂĄs, por su parte, tambiĂ©n quiere seguirle, pero le asustan las palabras dirigidas a Judas. JesĂșs le tranquiliza, diciĂ©ndole que la presunciĂłn lleva a la ruina, pero que el miedo unido a la humildad puede ser una ayuda. Le sugiere que reflexione y luego, cuando el discĂ­pulo se ha ido, JesĂșs explica a Juan y a los demĂĄs por quĂ© ha hecho una diferencia entre los dos discĂ­pulos. En este sentido, TomĂĄs es mĂĄs perfecto, porque quiere seguirle por amor y no por deseo de gloria humana. Todos los discĂ­pulos presentes afirman entonces que aman a JesĂșs, y cuando le preguntan si son perfectos, JesĂșs les explica que sĂłlo Dios es perfecto, pero que ellos llegarĂĄn a serlo si persisten en su voluntad de amar.

DespuĂ©s de hablar de su naturaleza de Verbo de Dios y de su perfecciĂłn de Dios-Hombre, JesĂșs se describe a sĂ­ mismo como Hijo del Hombre. Luego responde a la pregunta de Pedro sobre la ausencia de Judas, y a la de AndrĂ©s sobre por quĂ© hizo un milagro en CanĂĄ y no en su tierra natal. El Señor menciona tambiĂ©n a su Madre.

Por Ășltimo, Cristo acoge a DĂ­dimo, que ha vuelto sobre sus pasos, y asĂ­ acoge a TomĂĄs entre sus discĂ­pulos.

Palabras clave

ECR 54.2-3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Un hombre todo cubierto y embozado estĂĄ apoyado en el pequeño, rĂșstico muro que sostiene un escalĂłn del terreno, el mĂĄs cercano al lĂ­mite de la propiedad. Debe haber subido hasta allĂ­ por un senderillo que sigue el curso del torrente y conduce a ese lugar.

Cuando ve a JesĂșs venir hacia Ă©l, grita: «¥AtrĂĄs, atrĂĄs! ÂĄPero ten piedad!». Y descubre su torso dejando caer el vestido. Si el rostro aparece cubierto de costras, el tronco es un recamado de llagas: unas ya convertidas en agujeros profundos, otras simplemente como rojas quemaduras, otras blanquecinas y brillantes como si tuvieran encima un cristalito blanco.

«¥Estås leproso! ¿Qué quieres de mí?».

«¥No me maldigas! ÂĄNo me apedrees! Me han dicho que anteayer tarde te has manifestado como Voz de Dios y Portador de la Gracia. Me han dicho que has asegurado que alzando tu signo sanas todo mal. Álzalo sobre mĂ­. Vengo de los sepulcros... AllĂ­... Me he arrastrado como una serpiente entre los arbustos del torrente para llegar hasta aquĂ­ sin ser visto. He esperado a que anocheciera para hacerlo, porque en la penumbra se me identificaba menos. He osado... he encontrado a Ă©ste, de la casa, que es rico en bondad. No me ha matado. SĂłlo me ha dicho: “Espera apoyado en el muro”. Ten TĂș tambiĂ©n piedad». Y dado que JesĂșs se acerca — Él solo, porque los seis discĂ­pulos y el propietario del lugar, con los dos desconocidos, se han quedado lejos y muestran claramente repulsa — insiste: «¥No mĂĄs adelante! ÂĄNo mĂĄs! ÂĄEstoy infectado!». Pero JesĂșs prosigue. Le mira con tanta piedad, que el hombre se echa a llorar y se arrodilla hasta casi tocar con el rostro en el suelo y gime: «¥Tu signo! ÂĄTu signo!».

«SerĂĄ alzado en su hora. Pero a ti te digo: “LevĂĄntate. Queda curado. Lo quiero. Y tĂș sĂ©me signo en esta ciudad que debe conocerme. ÂĄLevĂĄntate, digo! ÂĄY no peques, en reconocimiento hacia Dios!”».

El hombre se levanta lentamente. Parece surgir de las hierbas altas y florecidas como de un sudario... y estĂĄ curado. Se mira con los Ășltimos restos de luz. EstĂĄ curado. Grita: «¥Estoy limpio! ÂĄOh!, ÂżquĂ© debo hacer ahora por ti?».

«Obedecer a la Ley. Vete al sacerdote. Sé bueno en el futuro. Ve».

El hombre hace amago de echarse a los pies de JesĂșs, pero se acuerda de que todavĂ­a es impuro, segĂșn la Ley, y se contiene. Eso sĂ­, se besa las manos y manda el beso a JesĂșs, y llora de alegrĂ­a.

54.3

Los otros se han quedado de piedra. JesĂșs vuelve la espalda al hombre que ha sido curado y, sonriendo, los hace volver en sĂ­: «Amigos, no era mĂĄs que una lepra de la carne, verĂ©is caer la lepra de los corazones. (...)»

Detalle

Curación de la lepra de Simón el Zelote. Estaban presentes seis discípulos: Juan y Santiago de Zebedeo, Pedro y Andrés, Felipe y Natanael.

Palabras clave

ECR 54.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¿Por qué me buscåis?».

«Para seguirte, si nos aceptas, porque TĂș tienes palabras de verdad».

«¿Seguirme? ¿Pero sabéis hacia dónde voy?».

«No, Maestro, pero ciertamente a la gloria».

«Sí. Pero a una gloria no de la tierra. A una gloria que tiene su sede en el Cielo y que se conquista con virtud y sacrificio.»

Palabras clave

ECR 54.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Me ama porque me ama».

«¥También yo!».

«Y yo también».

«Y yo».

«Y yo».

«Y yo».

«Y yo».

«Lo sé. Os conozco por lo que sois».

«¿Entonces somos perfectos?».

«¥Oh, no! Pero, como Tomås, lo seréis si permanecéis en vuestra voluntad de amor. ¥¿Perfectos?! ¥Oh, amigos!, ¿y quién es perfecto sino Dios?».

Detalle

JesĂșs habla de TomĂĄs y dice a los demĂĄs apĂłstoles presentes:

Palabras clave

ECR 54.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

54.7 «Yo quisiera preguntar una cosa...».

«¿Qué, Andrés?».

«Juan me ha hablado del milagro hecho en CanĂĄ... TenĂ­amos gran esperanza de que hicieras uno en CafarnaĂșm... y has dicho que no hacĂ­as un milagro sin haber cumplido antes la Ley. ÂżPor quĂ©, entonces, en CanĂĄ? Y, Âżpor quĂ© aquĂ­ y no en tu tierra?».

«Toda obediencia a la Ley es unión con Dios y por tanto aumento de nuestra capacidad. El milagro es la prueba de la unión con Dios, de la presencia benévola y complaciente de Dios. Por ello he querido cumplir con mi deber de israelita antes de comenzar la serie de prodigios».

«Pero la Ley no te obligaba a ti».

«¿Por quĂ©? Como Hijo de Dios, no; como hijo de la Ley, sĂ­. Israel, por ahora, sĂłlo me conoce como esto segundo... Incluso mĂĄs adelante casi todo Israel me conocerĂĄ sĂłlo asĂ­, mĂĄs aĂșn, como menos todavĂ­a. Pero no quiero escandalizar a Israel y obedezco a la Ley».

«Eres santo».

«La santidad no dispensa de la obediencia. MĂĄs aĂșn, la perfecciona. AdemĂĄs de todo, hay que dar ejemplo. ÂżQuĂ© dirĂ­as de un padre, de un hermano mayor, de un maestro, de un sacerdote que no dieran buen ejemplo?».

«¿Y Canå entonces?».

«CanĂĄ era el gozo de mi Madre que habĂ­a que llevar a cabo. CanĂĄ es el anticipo que se debe a mi Madre. Ella es la Anticipadora de la Gracia. AquĂ­ honro a la Ciudad Santa, haciendo de ella, pĂșblicamente, la iniciadora de mi poder de MesĂ­as. AllĂ­, en CanĂĄ, sin embargo, honraba a la Santa de Dios, a la Toda Santa. Por Ella el mundo me tiene. Es justo que para Ella sea mi primer prodigio en el mundo».

Palabras clave

ECR 54.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«CanĂĄ era el gozo de mi Madre que habĂ­a que llevar a cabo. CanĂĄ es el anticipo que se debe a mi Madre. Ella es la Anticipadora de la Gracia. AquĂ­ honro a la Ciudad Santa, haciendo de ella, pĂșblicamente, la iniciadora de mi poder de MesĂ­as. AllĂ­, en CanĂĄ, sin embargo, honraba a la Santa de Dios, a la Toda Santa. Por Ella el mundo me tiene. Es justo que para Ella sea mi primer prodigio en el mundo».

Palabras clave