Notas del tema

Palabras clave principales y transversales 🌟.

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Comodidad de lectura

ECR 49.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

El AltĂ­simo ama a los inocentes y cuida providentemente de estos angelitos de la tierra, de estas avecillas sin alas, como de los pĂĄjaros del bosque y de los aleros.

Palabras clave

ECR 49.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¿Tienes sobrinos, Maestro?».

«No tengo sino... una Madre... Pero en Ella estån presentes la pureza, la sinceridad, el amor de los niños mås santos, junto a la sabiduría, justicia y fortaleza de los adultos. En mi Madre tengo todo, Juan».

«¿Y la has dejado?».

«Dios estå por encima incluso de la mås santa de las madres».

«¿La conoceré yo?».

«La conocerås».

«¿Y me querrå?».

«Te amarĂĄ porque Ella ama a quien ama a su JesĂșs».

Palabras clave

ECR 49.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

49.6 Henos aquĂ­ delante de la sinagoga. Yo entro; tĂș vendrĂĄs despuĂ©s con tus amigos».

Juan se va y JesĂșs entra en una estancia cuadrada que tiene el tĂ­pico aparato de luces colocadas en triĂĄngulo y de atriles con rollos de pergamino. Ya hay una multitud que espera y ora. TambiĂ©n JesĂșs ora. La multitud bisbisea y hace comentarios detrĂĄs de Él. JesĂșs se inclina para saludar al jefe de la sinagoga y luego pide un rollo, tomado al azar.

JesĂșs empieza la lecciĂłn. Dice:

«El EspĂ­ritu me mueve a leer esto para vosotros. Al principio del sĂ©ptimo libro de JeremĂ­as se lee: “Esto dice el Señor de los ejĂ©rcitos, el Dios de Israel: ‘Enmendad vuestros hĂĄbitos y vuestros sentimientos, y entonces habitarĂ© con vosotros en este lugar. No os hagĂĄis falsas ilusiones con esas palabras vanas que repetĂ­s: aquĂ­ estĂĄ el Templo del Señor, el Templo del Señor, el Templo del Señor. Porque si vosotros mejorĂĄis vuestros hĂĄbitos y sentimientos, si hacĂ©is justicia entre el hombre y su prĂłjimo, si no oprimĂ­s al extranjero, al huĂ©rfano y a la viuda, si no esparcĂ­s en este lugar la sangre inocente, si no seguĂ­s a los dioses extranjeros, para desventura vuestra, entonces Yo habitarĂ© con vosotros en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre’ ”.

OĂ­d, vosotros, de Israel. Yo vengo a iluminaros las palabras de luz que vuestra alma ofuscada ya no sabe ni ver ni entender. OĂ­d. Mucho llanto cae sobre la tierra del pueblo de Dios: lloran los ancianos al recordar las antiguas glorias, lloran los adultos bajo el peso del yugo, lloran los niños sin porvenir de gloria. Mas la gloria de la Tierra no es nada respecto a una gloria que ningĂșn opresor, aparte de SatanĂĄs y la mala voluntad, puede arrebatar.

¿Por qué lloråis? ¿Cómo es que el Altísimo, que siempre fue bueno para con su pueblo, ahora ha vuelto hacia otro lugar su mirada y niega a sus hijos la visión de su Rostro? ¿Ya no es el Dios que abrió el mar y por él hizo pasar a Israel y por arenas le condujo y nutrió, y le defendió contra los enemigos y, para que no perdiese la pista del camino del Cielo, como dio a los cuerpos la nube, les dio la Ley a las almas? ¿Ya no es el Dios que dulcificó las aguas y proporcionó el manå a los que estaban extenuados? ¿Ya no es el Dios que quiso estableceros en esta tierra y estrechó con vosotros una alianza de Padre a hijos? Y entonces, ¿por qué ahora el pueblo extranjero os ha abatido?

Muchos entre vosotros murmuran: “¡Y, sin embargo, aquĂ­ estĂĄ el Templo!”. No basta tener el Templo e ir a Ă©l a rezar a Dios. El primer templo estĂĄ en el corazĂłn de cada hombre y en Ă©l se debe llevar a cabo una santa oraciĂłn. Pero no puede ser santa si antes el corazĂłn no se enmienda, y con el corazĂłn los hĂĄbitos, los afectos, las normas de justicia respecto a los pobres, respecto a los siervos, respecto a los parientes, respecto a Dios.

Mirad. Yo veo ricos de duro corazĂłn que depositan pingĂŒes ofrendas en el Templo, pero no saben decirle al pobre: “Hermano, toma un pan y un denario. AcĂ©ptalo. De corazĂłn a corazĂłn. Que esta ayuda no te humille a ti, y no me ensoberbezca a mĂ­ el dĂĄrtela”. Veo que hay quien ora y se lamenta ante Dios de que no le escucha prontamente; y despuĂ©s, al mĂ­sero — en ocasiones, de su propia sangre — que le dice: “EscĂșchame”, le responde con corazĂłn de piedra: “No”. Veo que llorĂĄis porque quien os domina desangra vuestra bolsa. Pero luego vosotros sacĂĄis la sangre a quien odiĂĄis, y no os horroriza el vaciar un cuerpo de sangre y de vida.

¥Oh, israelitas! El tiempo de la Redención ha llegado. Mas, preparad sus vías en vosotros con la buena voluntad. Sed honestos, buenos; amaos los unos a los otros. Ricos, no despreciéis; comerciantes, no cometåis fraudes; pobres, no envidiéis. Sois todos de una sangre y de un Dios. Todos eståis llamados a un destino. No os cerréis con vuestros pecados el Cielo que el Mesías os va a abrir. ¿Que hasta ahora habéis errado? Ya no mås. Caiga todo error.

Simple, buena, fåcil es la Ley que vuelve a los diez mandamientos iniciales; pero deben estar inmersos en luz de amor. Venid. Yo os mostraré cuåles son: amor, amor, amor. Amor de Dios a vosotros, de vosotros a Dios. Amor entre vosotros. Siempre amor, porque Dios es Amor y son hijos del Padre los que saben vivir el amor. Yo estoy aquí para todos y para dar a todos la luz de Dios. He aquí la Palabra del Padre que se hace alimento en vosotros. Venid, gustad, cambiad la sangre del espíritu con este alimento. Todo veneno desaparezca, toda concupiscencia muera. Se os ofrece una gloria nueva, la eterna; la alcanzarån los que hagan de la Ley de Dios estudio verdadero de su corazón. Empezad por el amor. No hay nada mås grande. Cuando sepåis amar, sabréis ya todo, y Dios os amarå; y amor de Dios quiere decir ayuda contra toda tentación.

La bendición de Dios descienda sobre quien le eleva un corazón lleno de buena voluntad».

JesĂșs ha terminado de hablar. Se oye el bisbiseo de la gente. DespuĂ©s de himnos muy salmodiados, la asamblea se disuelve.

Detalle

JesĂșs estĂĄ con Juan y van a la sinagoga. Cristo dijo a su discĂ­pulo:

Palabras clave

ECR 49.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

El primer templo estå en el corazón de cada hombre y en él se debe llevar a cabo una santa oración. Pero no puede ser santa si antes el corazón no se enmienda, y con el corazón los håbitos, los afectos, las normas de justicia respecto a los pobres, respecto a los siervos, respecto a los parientes, respecto a Dios.

Palabras clave

ECR 49.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

El tiempo de la Redención ha llegado. Mas, preparad sus vías en vosotros con la buena voluntad. Sed honestos, buenos; amaos los unos a los otros. Ricos, no despreciéis; comerciantes, no cometåis fraudes; pobres, no envidiéis. Sois todos de una sangre y de un Dios. Todos eståis llamados a un destino. No os cerréis con vuestros pecados el Cielo que el Mesías os va a abrir.

Palabras clave

ECR 49.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

He aquí la Palabra del Padre que se hace alimento en vosotros. Venid, gustad, cambiad la sangre del espíritu con este alimento. Todo veneno desaparezca, toda concupiscencia muera. Se os ofrece una gloria nueva, la eterna; la alcanzarån los que hagan de la Ley de Dios estudio verdadero de su corazón. Empezad por el amor. No hay nada mås grande. Cuando sepåis amar, sabréis ya todo, y Dios os amarå; y amor de Dios quiere decir ayuda contra toda tentación.

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ECR 49.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Vendré a oírte de nuevo. Quiero ser tu discípulo. Un poco de luz entrarå en mi cabeza».

«En el corazón sobre todo, Simón, en el corazón.»

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