Notas del tema

Palabras clave principales y transversales 🌟.

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Comodidad de lectura

ECR 47.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

47.3 Déjanos ir contigo, Maestro. Muéstranos dónde vives».

«Venid. Pero ÂżsabĂ©is lo que pedĂ­s? Quien me siga tendrĂĄ que dejar todo: casa, familia, modo de pensar, e incluso la vida. Yo os harĂ© mis discĂ­pulos y amigos, si querĂ©is. Pero no tengo riquezas ni seguridades. Soy pobre hasta no tener ni dĂłnde reclinar la cabeza, y lo serĂ© aĂșn mĂĄs; mĂĄs perseguido que una oveja perdida, por los lobos. Mi doctrina es todavĂ­a mĂĄs severa que la de Juan, porque prohĂ­be incluso el resentimiento. No se dirige tanto hacia lo externo cuanto hacia el espĂ­ritu. TendrĂ©is que renacer, si querĂ©is ser mĂ­os. ÂżQuerĂ©is hacerlo?».

«SĂ­, Maestro, TĂș sĂłlo tienes palabras que nos dan luz, que descienden y, donde habĂ­a tinieblas de desolaciĂłn por carecer de guĂ­a, proporcionan claror de sol».

«Venid, entonces. Vamos. Os adoctrinaré por el camino».

Palabras clave

ECR 47.4-8

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

47.4 Dice JesĂșs:

«El grupo que se cruzó conmigo era numeroso, pero sólo uno me reconoció: el que tenía alma, pensamiento y carne, limpios de toda lujuria.

Insisto sobre el valor de la pureza. La castidad es siempre fuente de lucidez de pensamiento. La virginidad afina y conserva la sensibilidad intelectiva y afectiva hasta la perfecciĂłn, perfecciĂłn que sĂłlo quien es virgen experimenta.

47.5 Virgen se es de muchas formas. A la fuerza — y esto especialmente para las mujeres —, cuando no se ha sido elegido para casarse. DeberĂ­a ser asĂ­ tambiĂ©n para los hombres, pero no lo es, lo cual estĂĄ mal, porque de una juventud ensuciada prematuramente por la lascivia sĂłlo podrĂĄ salir un cabeza de familia enfermo en el sentimiento y, frecuentemente, tambiĂ©n en la carne.

Existe la virginidad conscientemente querida, o sea, la de quienes, en un arrebato del corazón, se consagran al Señor. ¥Hermosa virginidad! ¥Sacrificio agradable a Dios! Pero no todos, luego, saben permanecer en ese candor suyo de lirio enhiesto sobre el tallo, orientado hacia el cielo, que no sabe del fango del suelo, abierto sólo al beso del sol de Dios y de sus rocíos.

Muchos permanecen fieles materialmente al voto en sĂ­. Pero infieles con el pensamiento, que añora y desea lo que ha sacrificado. Éstos son vĂ­rgenes sĂłlo a medias. Si la carne estĂĄ intacta, el corazĂłn no lo estĂĄ. Este corazĂłn fermenta, hierve, libera humos de sensualidad, tanto mĂĄs refinada y saboreada cuanto mĂĄs es creaciĂłn del pensamiento que acaricia, alimenta y aumenta continuamente imĂĄgenes de satisfacciones ilegĂ­timas; ilĂ­citas incluso para el libre, mĂĄs que ilĂ­citas para el consagrado.

Viene entonces la hipocresía del voto. Hay apariencia, la substancia falta. Y en verdad os digo que entre quien viene a mí con el lirio roto por la imposición de un tirano, y quien viene con el lirio no materialmente quebrado, pero sí sucio de babas por la regurgitación de una sensualidad acariciada y cultivada para llenar de ella las horas de soledad, Yo llamo “virgen” al primero y “no virgen” al segundo. Y al primero le doy corona de virgen y doble corona de martirio con causa en la carne herida y en el corazón llagado por la mutilación no querida.

47.6 El valor de la pureza es tal que — lo has visto — Satanás se preocupaba ante todo de inducirme a la impureza. Él sabe bien que la culpa sensual desmantela el alma y la hace fácil presa para las otras culpas. La atención de Satanás se dirigió a este punto capital para vencerme.

El pan, el hambre, son las formas materiales para la alegoría del apetito, de los apetitos que Satanås explota para sus fines. ¥Bien distinto es el alimento que él me ofrecía para hacerme caer como ebrio a sus pies! Después vendría la gula, el dinero, el poder, la idolatría, la blasfemia, la abjuración de la Ley divina. Mas el primer paso para poseerme era éste: el mismo que usó para herir a Adån.

47.7 El mundo se burla de los puros. Los culpables de impudicia los agreden. Juan el Bautista es una víctima de la lujuria de dos obscenos. Pero si el mundo tiene todavía un poco de luz, se debe a los puros del mundo. Son ellos los siervos de Dios y saben entender a Dios y repetir las palabras de Dios. Yo he dicho: “Bienaventurados los puros de corazón, porque verán a Dios”, incluso desde la tierra. Ellos, a quienes el humo de la sensualidad no turba el pensamiento, “ven” a Dios y le oyen y le siguen, y le manifiestan a los demás.

47.8 Juan de Zebedeo es puro. Es el puro entre mis discípulos. ¥Qué alma de flor en cuerpo de ångel! Me llama con las palabras de su primer maestro y me pide que le dé paz. Mas la paz la tiene en sí por su vida pura, y Yo le he amado por esta pureza suya, a la que he confiado las enseñanzas, los secretos, la mås querida Criatura que tuviera.

Ha sido mi primer discípulo, mi amante desde el primer instante en que me vio. Su alma se había fundido con la mía desde el día en que me había visto pasar a lo largo del Jordån y había visto que el Bautista me señalaba. Aunque no se hubiera cruzado conmigo luego, a mi regreso del desierto, me habría buscado hasta encontrarme; porque quien es puro es humilde y estå deseoso de instruirse en la ciencia de Dios, y va, como el agua al mar, hacia los que reconoce maestros en la doctrina celeste».

Palabras clave

ECR 47.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

La virginidad afina y conserva la sensibilidad intelectiva y afectiva hasta la perfecciĂłn, perfecciĂłn que sĂłlo quien es virgen experimenta.

Palabras clave

ECR 47.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

En verdad os digo que entre quien viene a mí con el lirio roto por la imposición de un tirano, y quien viene con el lirio no materialmente quebrado, pero sí sucio de babas por la regurgitación de una sensualidad acariciada y cultivada para llenar de ella las horas de soledad, Yo llamo “virgen” al primero y “no virgen” al segundo. Y al primero le doy corona de virgen y doble corona de martirio con causa en la carne herida y en el corazón llagado por la mutilación no querida.

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ECR 47.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

La culpa sensual desmantela el alma y la hace fĂĄcil presa para las otras culpas.

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ECR 47.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Si el mundo tiene todavía un poco de luz, se debe a los puros del mundo. Son ellos los siervos de Dios y saben entender a Dios y repetir las palabras de Dios. Yo he dicho: “Bienaventurados los puros de corazón, porque verán a Dios”, incluso desde la tierra. Ellos, a quienes el humo de la sensualidad no turba el pensamiento, “ven” a Dios y le oyen y le siguen, y le manifiestan a los demás.

AnotaciĂłn

Mt 5, 8: "Bienaventurados los limpios de corazĂłn, porque ellos verĂĄn a Dios".

Palabras clave

ECR 47.9-10

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

47.9 Sigue diciendo JesĂșs:

«No he querido que hablases tĂș sobre la tentaciĂłn sensual de tu JesĂșs. Aunque tu voz interior te habĂ­a hecho entender el motivo de SatanĂĄs para moverme a la carne, he preferido hablar de ello Yo. Y no pienses nada mĂĄs. Era necesario hablar de ello. Ahora pasa adelante. Deja la flor de SatanĂĄs en la arena. Ven tras JesĂșs, como Juan. CaminarĂĄs entre las espinas, pero encontrarĂĄs por rosas las gotas de sangre de Quien por ti las virtiĂł para vencer tambiĂ©n en ti a la carne.

47.10 Prevengo tambiĂ©n una observaciĂłn. Dice Juan en su Evangelio hablando del encuentro conmigo: “Y al dĂ­a siguiente”. Parece, por eso, que el Bautista me hubiera indicado al dĂ­a siguiente del bautismo, y que inmediatamente Juan y Santiago me hubieran seguido. Ello contrasta con lo que dijeron los otros evangelistas acerca de los cuarenta dĂ­as pasados en el desierto. Leedlo asĂ­: “(Una vez acaecido el arresto de Juan) un dĂ­a despuĂ©s, los dos discĂ­pulos de Juan Bautista, a los cuales me habĂ­a señalado diciendo: ‘He ahĂ­ el Cordero de Dios’, viĂ©ndome de nuevo, me llamaron y me siguieron”. DespuĂ©s de mi regreso del desierto.

Y juntos volvimos a las orillas del lago de Galilea, donde me habĂ­a refugiado para empezar desde allĂ­ mi evangelizaciĂłn, y los dos hablaron de mĂ­ — despuĂ©s de haber estado conmigo durante todo el camino y una jornada entera en la casa hospitalaria de un amigo de mi casa, de la parentela — a los otros pescadores. Pero la iniciativa fue de Juan, a quien la voluntad de penitencia habĂ­a hecho de su alma, ya de por sĂ­ cristalina por su pureza, una obra maestra de pulcritud en que la Verdad se espejaba nĂ­tidamente, dĂĄndole tambiĂ©n la santa audacia de las personas puras y generosas, que no tienen miedo nunca a dar un paso al frente donde ven que estĂĄ Dios, donde ven que hay verdad, doctrina, caminos de Dios.

¥Cuånto le amé por esta característica suya sencilla y heroica!».

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ECR 48

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

Juan estĂĄ junto al lago, en Betsaida. Santiago estĂĄ con Ă©l. LlamĂł a Pedro y a AndrĂ©s, que volvĂ­an a la orilla, pues estaban en una barca. Cuando se acercaron, AndrĂ©s les preguntĂł por quĂ© no habĂ­an venido y Juan les preguntĂł por quĂ© no habĂ­an ido con ellos a ver al Maestro. Pedro refunfuñó; no estaba nada convencido de que fuera Cristo, pero Juan insistiĂł; incluso dijo que era el MesĂ­as y que lo sabĂ­a todo. Santiago intervino entonces y le repitiĂł las palabras de JesĂșs; Juan se metiĂł entonces y Pedro tuvo el tipo de cambio de parecer que tanto nos gusta: querĂ­a ir a ver al Señor. Incluso reprochĂł a AndrĂ©s que no fuera con ellos, a pesar de que habĂ­a visto a Cristo en el bautismo de Juan. Pusieron todo en su sitio y se fueron, pero de pronto Pedro se preocupĂł: si JesĂșs lo sabĂ­a todo, sabrĂ­a que SimĂłn habĂ­a estado a punto de llamarle mentiroso. Pero Juan le tranquilizĂł y le dijo que el Salvador era muy bueno. Incluso le dijo que JesĂșs ya sabĂ­a cĂłmo habĂ­a reaccionado la noche anterior y que le animaba a venir, porque era un hombre de buena voluntad.

Pedro se alegrĂł y preguntĂł por JesĂșs. Se enterĂł de que era un artesano de Nazaret y que, cuando Juan y Santiago querĂ­an darle monedas, como era costumbre, Ă©l las daba directamente a los pobres. Esto tranquilizĂł aĂșn mĂĄs al bueno de SimĂłn, que quiso ir a ver al MesĂ­as.

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