Notas del tema

Palabras clave principales y transversales 🌟.

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Comodidad de lectura

ECR 5.8-9.11-12

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

5.8 ­Ven y lee sus glorias en el Libro del Antepasado: “Dios me poseyĂł al inicio de sus obras, desde el principio, antes de la creaciĂłn. Ab aeterno fui erigida, al principio, antes de que la tierra fuera hecha; aĂșn no existĂ­an los abismos, y yo ya habĂ­a sido concebida. AĂșn no manaba agua de los manantiales, aĂșn no se elevaban con su pesada mole los montes, aĂșn las colinas no eran para el Sol collares... y yo ya habĂ­a nacido. Dios no habĂ­a hecho todavĂ­a la tierra ni los rĂ­os ni las columnas del mundo, y yo ya existĂ­a. Cuando preparaba los cielos, yo estaba presente, cuando con ley inmutable clausurĂł el abismo bajo la bĂłveda, cuando fijĂł arriba la bĂłveda celeste y colgĂł de ella las fuentes de las aguas, cuando al mar le establecĂ­a sus confines y daba leyes a las aguas, cuando daba leyes a las aguas de no sobrepasar su lĂ­mite, cuando echaba los fundamentos de la tierra, yo estaba con Él ordenando todas las cosas. Siempre alegre jugueteaba ante Él continuamente, jugueteaba en el universo...”. Las habĂ©is aplicado a la SabidurĂ­a, pero hablan de Ella: la hermosa Madre, la santa Madre, la Virgen Madre de la SabidurĂ­a, que soy Yo, el que te habla.

5.9 ­He querido que escribieras, como encabezamiento del libro que habla de Ella, el primer verso de este himno, para que fuera confesado y conocido el consuelo y la alegría de Dios; la razón de la constante, perfecta, íntima alegría de este Dios Uno y Trino que os sostiene y ama y que del hombre recibió tantos motivos de tristeza; la razón de que perpetuara la raza aun cuando ésta, con la primera prueba, había merecido la destrucción; la razón del perdón que habéis recibido.

Que MarĂ­a le amara... ÂĄOh, bien merecĂ­a la pena crear al hombre y dejarle vivir y decretar perdonarle, para tener a la Virgen bella, a la Virgen santa, a la Virgen inmaculada, a la Virgen enamorada, a la Hija dilecta, a la Madre purĂ­sima, a la Esposa amorosa! Mucho os ha dado, y mĂĄs aĂșn os habrĂ­a dado, Dios, con tal de poseer a la Criatura de sus delicias, al Sol de su sol y Flor de su jardĂ­n. Y mucho os sigue dando por Ella, a peticiĂłn de Ella, para alegrĂ­a de Ella, porque su alegrĂ­a se vierte en la alegrĂ­a de Dios y la aumenta con destellos que llenan de resplandores la luz, la gran luz del ParaĂ­so, y cada resplandor es una gracia para el universo, para la raza del hombre, para los mismos bienaventurados, que responden con un esplendoroso grito de aleluya a cada milagro que sale de Dios, creado por el deseo del Dios Trino de ver la esplendorosa sonrisa de alegrĂ­a de la Virgen.

(...) 5.11 ­La Mente suprema, que nada ignora, antes de que el hombre fuese, sabía que sería ladrón y homicida de sí mismo. Y, dado que la Bondad eterna no conoce límites en su ser buena, antes de que la Culpa fuera, pensó el medio para anular la Culpa. El medio, Yo; el instrumento para hacer del medio un instrumento operante, María. Y la Virgen fue creada en el pensamiento sublime de Dios.

5.12 ­Todas las cosas han sido creadas para mí, Hijo dilecto del Padre. Yo-Rey habría debido tener bajo mi pie de Rey divino alfombras y joyas como palacio alguno jamås tuviera, y cantos y voces, y tantos siervos y ministros en torno a mí como soberano alguno jamås tuviera, y flores y gemas, y todo lo sublime, lo grandioso, lo fino, lo delicado que es posible extraer del pensamiento de todo un Dios.

Mas Yo debĂ­a ser Carne ademĂĄs de EspĂ­ritu. Carne para salvar a la carne. Carne para sublimar la carne, llevĂĄndola al Cielo muchos siglos antes de la hora. Porque la carne habitada por el espĂ­ritu es la obra maestra de Dios, y para ella habĂ­a sido hecho el Cielo. Para ser Carne tenĂ­a necesidad de una Madre. Para ser Dios tenĂ­a necesidad de que el Padre fuese Dios.

He aquĂ­ que entonces Dios se crea a su Esposa y le dice: “Ven conmigo. Junto a mĂ­ ve cuanto Yo hago para el Hijo nuestro. Mira y regocĂ­jate, eterna Virgen, Doncella eterna, y tu risa llene este empĂ­reo y dĂ© a los ĂĄngeles la nota inicial y al ParaĂ­so le enseñe la armonĂ­a celeste. Yo te miro, y te veo como serĂĄs, ÂĄoh, Mujer inmaculada que ahora eres sĂłlo espĂ­ritu: el espĂ­ritu en que Yo me deleito! Yo te miro y doy al mar y al firmamento el azul de tu mirada; el color de tus cabellos, al trigo santo; el candor, a la azucena; el color rosa como tu epidermis de seda, a la rosa; de tus dientes delicados copio las perlas; hago las dulces fresas mirando tu boca; a los ruiseñores les pongo en la garganta tus notas y a las tĂłrtolas tu llanto. Leyendo tus futuros pensamientos, oyendo los latidos de tu corazĂłn, tengo el motivo guĂ­a para crear. Ven, AlegrĂ­a mĂ­a, sĂ©ante los mundos juguete hasta que me seas luz danzarina en el pensamiento, sean los mundos para reĂ­r tuyo. Tente las guirnaldas de estrellas y los collares de astros, ponte la luna bajo tus nobles pies, adĂłrnate con el chal estelar de Galatea. Son para ti las estrellas y los planetas. Ven y goza viendo las flores que le servirĂĄn a tu Niño como juego y de almohada al Hijo de tu vientre. Ven y ve crear las ovejas y los corderos, las ĂĄguilas y las palomas. EstĂĄte a mi lado mientras hago las cuencas de los mares y de los rĂ­os, y alzo las montañas y las pinto de nieve y de bosques; mientras siembro los cereales y los ĂĄrboles y las vides, y hago el olivo para ti, PacĂ­fica mĂ­a, y la vid para ti, Sarmiento mĂ­o que llevarĂĄs el Racimo eucarĂ­stico. Camina, vuela, regocĂ­jate, ÂĄoh, Hermosa mĂ­a!, y que el mundo universo, que en diversas fases voy creando, aprenda de ti a amarme, Amorosa, y que tu risa le haga mĂĄs bello, Madre de mi Hijo, Reina de mi ParaĂ­so, Amor de tu Dios”. Y, viendo a quien es el Error y mirando a la Sin Error, dice: “Ven a mĂ­, tĂș que cancelas la amargura de la desobediencia humana, de la fornicaciĂłn humana con SatanĂĄs y de la humana ingratitud. Contigo me tomarĂ© la revancha contra SatanĂĄs”.

AnotaciĂłn

Libro de los Proverbios, 8, 22-31

Pr 8, 22-31: El Señor me hizo para sí, el principio de su obra, la primera de sus obras, desde siempre.

Antes de los siglos fui formado, desde el principio, antes de que se formara la tierra. Cuando aĂșn no existĂ­an las profundidades, fui dado a luz, cuando no habĂ­a manantiales. Antes de que se fijaran las montañas, antes de las colinas, nacĂ­ yo, antes de que el Señor hubiera hecho la tierra y el espacio, los elementos primitivos del mundo.

Cuando estableció los cielos, yo estaba allí, cuando trazó el horizonte en la superficie del abismo, cuando reunió las nubes en las alturas y controló los manantiales de las profundidades, cuando impuso sus límites al mar para que las aguas no pudieran violar su mandato, cuando puso los cimientos de la tierra. Y yo crecí a su lado. Yo era su delicia día tras día, jugando ante él en todo momento, jugando en el universo, en su tierra, y encontrando mi deleite con los hijos de los hombres.

Lee las glorias de MarĂ­a en el libro del Antepasado. En la Septuaginta, la Biblia de la Ă©poca de JesĂșs, el libro de los Proverbios se llama "Proverbios de SalomĂłn". Éste era hijo de David y antepasado de JesĂșs (cf. Mateo 1,6: "David, de su uniĂłn con la mujer de UrĂ­as, engendrĂł a SalomĂłn").

Este texto, aplicado a María, se comenta en el Libro de las Azarías, el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción (véase la nota 13). De hecho, ha sido conservado por la liturgia como aplicado a la Inmaculada Concepción. Esta relación -desde toda la eternidad- entre Cristo y la Virgen María, en la que se encarna, estå desarrollada y documentada por el P. G.M. Roschini en La Virgen María en las obras de María Valtorta, síntesis de la teología mariana de Valtorta, Parte 1, María en la eternidad, pp. 66-71. También se refiere al Eclesiåstico, 24:3ss.

Muchos teĂłlogos creen que las palabras de Proverbios 8:22-31 se refieren tanto a JesĂșs como a MarĂ­a. La liturgia del 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada ConcepciĂłn, utilizĂł este texto , que no puede aplicarse sĂłlo a JesĂșs (el Verbo de Dios por medio del cual se hicieron todas las cosas). De hecho, el texto describe a otra persona femenina (especialmente los versĂ­culos 27 a 31) junto al Creador. Algunos han visto en esta atribuciĂłn a la Virgen MarĂ­a una herejĂ­a, pero Âżpuede ser herĂ©tica la Liturgia? Podemos ver en este texto la presciencia de Dios en quien todo existe (cf. por ejemplo Efesios 1,4 : "Nos eligiĂł en Cristo antes de la fundaciĂłn del mundo, para que fuĂ©semos santos e irreprochables ante Él en el amor". La presciencia de la PasiĂłn tambiĂ©n existe en la Biblia, mucho antes de su realizaciĂłn en el tiempo señalado, por no hablar del fin de los tiempos. Lo mismo ocurre con la creaciĂłn inmaculada del alma de MarĂ­a infundida en un pĂșlpito humano en el momento señalado.

JesĂșs vuelve a hablar de ello en EMV 196.7.

San Alberto Magno (1200-1280), dice: "Dios tuvo sumo cuidado en preservar de toda mancha a la mujer que habĂ­a predestinado desde toda la eternidad para ser su madre en el tiempo" (Sermones de sanctis 38).

Palabras clave

ECR 5.12

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

­Todas las cosas han sido creadas para mí, Hijo dilecto del Padre. Yo-Rey habría debido tener bajo mi pie de Rey divino alfombras y joyas como palacio alguno jamås tuviera, y cantos y voces, y tantos siervos y ministros en torno a mí como soberano alguno jamås tuviera, y flores y gemas, y todo lo sublime, lo grandioso, lo fino, lo delicado que es posible extraer del pensamiento de todo un Dios.

Mas Yo debĂ­a ser Carne ademĂĄs de EspĂ­ritu. Carne para salvar a la carne. Carne para sublimar la carne, llevĂĄndola al Cielo muchos siglos antes de la hora. Porque la carne habitada por el espĂ­ritu es la obra maestra de Dios, y para ella habĂ­a sido hecho el Cielo. Para ser Carne tenĂ­a necesidad de una Madre. Para ser Dios tenĂ­a necesidad de que el Padre fuese Dios.

He aquĂ­ que entonces Dios se crea a su Esposa y le dice: “Ven conmigo. Junto a mĂ­ ve cuanto Yo hago para el Hijo nuestro. Mira y regocĂ­jate, eterna Virgen, Doncella eterna, y tu risa llene este empĂ­reo y dĂ© a los ĂĄngeles la nota inicial y al ParaĂ­so le enseñe la armonĂ­a celeste. Yo te miro, y te veo como serĂĄs, ÂĄoh, Mujer inmaculada que ahora eres sĂłlo espĂ­ritu: el espĂ­ritu en que Yo me deleito! Yo te miro y doy al mar y al firmamento el azul de tu mirada; el color de tus cabellos, al trigo santo; el candor, a la azucena; el color rosa como tu epidermis de seda, a la rosa; de tus dientes delicados copio las perlas; hago las dulces fresas mirando tu boca; a los ruiseñores les pongo en la garganta tus notas y a las tĂłrtolas tu llanto. Leyendo tus futuros pensamientos, oyendo los latidos de tu corazĂłn, tengo el motivo guĂ­a para crear. Ven, AlegrĂ­a mĂ­a, sĂ©ante los mundos juguete hasta que me seas luz danzarina en el pensamiento, sean los mundos para reĂ­r tuyo. Tente las guirnaldas de estrellas y los collares de astros, ponte la luna bajo tus nobles pies, adĂłrnate con el chal estelar de Galatea. Son para ti las estrellas y los planetas. Ven y goza viendo las flores que le servirĂĄn a tu Niño como juego y de almohada al Hijo de tu vientre. Ven y ve crear las ovejas y los corderos, las ĂĄguilas y las palomas. EstĂĄte a mi lado mientras hago las cuencas de los mares y de los rĂ­os, y alzo las montañas y las pinto de nieve y de bosques; mientras siembro los cereales y los ĂĄrboles y las vides, y hago el olivo para ti, PacĂ­fica mĂ­a, y la vid para ti, Sarmiento mĂ­o que llevarĂĄs el Racimo eucarĂ­stico. Camina, vuela, regocĂ­jate, ÂĄoh, Hermosa mĂ­a!, y que el mundo universo, que en diversas fases voy creando, aprenda de ti a amarme, Amorosa, y que tu risa le haga mĂĄs bello, Madre de mi Hijo, Reina de mi ParaĂ­so, Amor de tu Dios”. Y, viendo a quien es el Error y mirando a la Sin Error, dice: “Ven a mĂ­, tĂș que cancelas la amargura de la desobediencia humana, de la fornicaciĂłn humana con SatanĂĄs y de la humana ingratitud. Contigo me tomarĂ© la revancha contra SatanĂĄs”.

Detalle

MarĂ­a estĂĄ en la mente de Dios desde toda la eternidad, pero sĂłlo es creada en un momento preciso.

Palabras clave

ECR 5.13-14

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Dios quiso oponer, frente al hombre y a la mujer pervertidos por SatanĂĄs, al Hombre nacido de una Mujer suprasublimada por Dios hasta el punto de generar sin haber conocido varĂłn: Flor que genera Flor sin necesidad de semilla; sĂłlo por el beso del Sol en el cĂĄliz inviolado de la Azucena-MarĂ­a.

5.14 ­¥La revancha de Dios!...

Echa resoplidos de odio, Satanås, mientras Ella nace. ¥Esta Pårvula te ha vencido! Antes de que fueras el Rebelde, el Tortuoso, el Corruptor, eras ya el Vencido, y Ella es tu Vencedora. Mil ejércitos en formación nada pueden contra tu potencia, ceden las armas de los hombres contra tus escamas, ¥oh, Perenne!, y no hay viento capaz de llevarse el hedor de tu hålito. Y sin embargo este calcañar de recién nacida, tan rosa que parece el interior de una camelia rosada, tan liso y suave que comparada con él la seda es åspera, tan pequeño que podría caber en el cåliz de un tulipån y hacerse un zapatito de ese raso vegetal, he aquí que te comprime sin miedo, te confina en tu caverna. Y su vagido te pone en fuga, a ti que no tienes miedo de los ejércitos; y su aliento libera al mundo de tu hedor. Estås derrotado. Su nombre, su mirada, su pureza son lanza, rayo, losa que te traspasan, que te abaten, que te encierran en tu hura de Infierno, ¥oh, Maldito, que le has arrebatado a Dios la alegría de ser Padre de todos los hombres creados!

Se demuestra inĂștil ahora el haber corrompido a quienes habĂ­an sido creados inocentes, conduciĂ©ndolos a conocer y a concebir por caminos sinuosos de lujuria, privĂĄndole a Dios, en su criatura dilecta, de ser Él quien distribuyera magnĂĄnimamente los hijos segĂșn reglas que, si hubieran sido respetadas, habrĂ­an mantenido en la tierra un equilibrio entre los sexos y las razas que hubiera podido evitar guerras entre los hombres y desgracias en las familias.

Obedeciendo, habrían conocido también el amor. Es mås, sólo obedeciendo lo habrían conocido y lo habrían poseído. Una posesión llena y tranquila de esta emanación de Dios, que de lo sobrenatural desciende hacia lo inferior, para que la carne también se goce santamente en ella, la carne que estå unida al espíritu y que ha sido creada por el Mismo que le creó el espíritu.

ÂżAhora, ÂĄoh, hombres!, vuestro amor, vuestros amores, quĂ© son? O libĂ­dine vestida de amor o miedo incurable de perder el amor del cĂłnyuge por libĂ­dine suya y de otros. Desde que la libĂ­dine estĂĄ en el mundo, ya nunca os sentĂ­s seguros de la posesiĂłn del corazĂłn del esposo o de la esposa; y temblĂĄis y llorĂĄis y enloquecĂ©is de celos, asesinĂĄis a veces para vengar una traiciĂłn, os desesperĂĄis otras veces u os volvĂ©is abĂșlicos o dementes.

Eso es lo que has hecho, SatanĂĄs, a los hijos de Dios. Estos que tĂș has corrompido habrĂ­an conocido la dicha de tener hijos sin padecer dolor, la dicha de nacer y no tener miedo a morir. Mas ahora has sido derrotado en una Mujer y por la Mujer. De ahora en adelante quien la ame volverĂĄ a ser de Dios, venciendo a tus tentaciones para poder mirar a su inmaculada pureza. De ahora en adelante, no pudiendo concebir sin dolor, las madres la tendrĂĄn a Ella como consuelo. De ahora en adelante serĂĄ guĂ­a para las esposas y madre para los moribundos, por lo que dulce serĂĄ el morir sobre ese seno que es escudo contra ti, Maldito, y contra el juicio de Dios.

Palabras clave

ECR 5.14-15

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

La sublime revancha de Dios contra la venganza de Satanås ha consistido en llevar la perfección de la dilecta criatura a una superperfección que anulara, al menos en una, cualquier vestigio de humanidad susceptible de recibir el veneno de Satanås, por lo cual el Hijo vendría no de casto abrazo de hombre sino de un abrazo divino que, en el éxtasis del Fuego, arrebola el espíritu.

5.15 ­­¥La Virginidad de la Virgen!...

Ven. ÂĄMedita en esta virginidad profunda que produce al contemplarla vĂ©rtigos de abismo! ÂżQuĂ© es, comparada con ella, la pobre virginidad forzada de la mujer con la que ningĂșn hombre se ha desposado? Menos que nada. ÂżY la virginidad de la mujer que quiso ser virgen para ser de Dios, pero sabe serlo sĂłlo en el cuerpo y no en el espĂ­ritu, en el cual deja entrar muchos pensamientos de otro tipo, y acaricia y acepta caricias de pensamientos humanos? Empieza a ser una sombra de virginidad. Pero bien poco aĂșn. ÂżQuĂ© es la virginidad de una religiosa de clausura que vive sĂłlo de Dios? Mucho. Pero nunca es perfecta virginidad comparada con la de mi Madre.

Hasta en el mĂĄs santo ha habido al menos un contubernio: el de origen, entre el espĂ­ritu y la Culpa, esa uniĂłn que sĂłlo el Bautismo disuelve. La disuelve, sĂ­, pero — como en el caso de una mujer separada de su marido por la muerte — no devuelve la virginidad total como era la de los Primeros antes del pecado. Una cicatriz queda, y duele, recordando asĂ­ su presencia, cicatriz que puede siempre en cualquier momento traducirse de nuevo en una llaga, como ciertas enfermedades agudizadas periĂłdicamente por sus virus. En la Virgen no existe esta señal de un disuelto ligamen con la Culpa. Su alma aparece bella e intacta como cuando el Padre la pensĂł reuniendo en Ella todas las gracias.

Es la Virgen. Es la Única. Es la Perfecta. Es la Completa. Pensada así. Engendrada así. Que ha permanecido así. Coronada así. Eternamente así. Es la Virgen. Es el abismo de la intangibilidad, de la pureza, de la gracia que se pierde en el Abismo de que procede, es decir, en Dios, Intangibilidad, Pureza, Gracia perfectísimas.

AsĂ­ se ha desquitado el Dios Trino y Uno: Él ha alzado contra la profanaciĂłn de las criaturas esta Estrella de perfecciĂłn; contra la curiosidad malsana, esta Mujer Reservada que sĂłlo se siente satisfecha amando a Dios; contra la ciencia del mal, esta Sublime Nesciente. Ignorante no sĂłlo en lo que toca al amor degradado, o al amor que Dios habĂ­a dado a los cĂłnyuges, sino mĂĄs todavĂ­a: en Ella se trata de ignorancia del fomes, herencia del Pecado. En Ella sĂłlo se da la gĂ©lida e incandescente sabidurĂ­a del Amor divino. Fuego que encoraza de hielo la carne para que sea espejo transparente en el altar en que un Dios se desposa con una Virgen, y no por ello se rebaja, porque su perfecciĂłn envuelve a Aquella que, como conviene a una esposa, es sĂłlo inferior en un grado al Esposo, sujeta a Él por ser Mujer, pero, come Él, sin mancha».

Palabras clave

ECR 5.14

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Eso es lo que has hecho, SatanĂĄs, a los hijos de Dios. Estos que tĂș has corrompido habrĂ­an conocido la dicha de tener hijos sin padecer dolor, la dicha de nacer y no tener miedo a morir. Mas ahora has sido derrotado en una Mujer y por la Mujer. De ahora en adelante quien la ame volverĂĄ a ser de Dios, venciendo a tus tentaciones para poder mirar a su inmaculada pureza. De ahora en adelante, no pudiendo concebir sin dolor, las madres la tendrĂĄn a Ella como consuelo. De ahora en adelante serĂĄ guĂ­a para las esposas y madre para los moribundos, por lo que dulce serĂĄ el morir sobre ese seno que es escudo contra ti, Maldito, y contra el juicio de Dios.

Detalle

JesĂșs hablĂł a SatanĂĄs y le dijo:

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ECR 6

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

Título del capítulo : Purificación de Ana y ofrecimiento de María, la niña perfecta para el Reino de los Cielos.

Fecha de la visiĂłn y del dictado: lunes 28 de agosto de 1944

Calendario: martes 25 de noviembre del año 21 a.C.

Antiguo calendario juliano: martes 27 de septiembre del año 21 d.C.

Calendario judĂ­o: 30 Kisleu 3741

Localización (mapa) : Jerusalén (Templo de Jerusalén)

Ciclo: Nacimiento e infancia de la Virgen MarĂ­a

Resumen: Ana va a presentar a su hija al Templo, acompañada de Joaquín, Isabel y Zacarías. Los felices padres se han vestido para la ocasión. Ana no tarda en hablar con Isabel y la esposa de Joaquín le confía que dentro de tres años entregarå al Señor su Flor. Para realizar este heroico sacrificio, recordarå que Dios le ha dado a María. También se dirå a sí misma que su hija reza por ellos y que el Señor serå su Padre cuando ellos ya no estén. Finalmente llegan al Templo y Ana se purifica allí. El grupo se dirige al lugar donde Ana vio cumplido su deseo, y allí se encuentran con Ana de Fanuel, que serå la maestra de María en el Templo.

A continuaciĂłn, JesĂșs da un dictado y explica que la Virgen ardĂ­a en deseos de acercarse a Dios. Retoma la frase "Dejad que los niños vengan a mĂ­"; luego insiste en el amor de MarĂ­a, constante a lo largo de toda su vida. Sus ojos son apacibles y bondadosos, y lo mismo sucede con los santos, que, como su Madre celestial, tienen una mirada que es "luz para el alma".

Contenido del capĂ­tulo: 6.1: JoaquĂ­n, Ana, ZacarĂ­as e Isabel camino del Templo. 6.2: Ana darĂĄ a Dios lo que viene de Él. 6.3: La purificaciĂłn de Ana. 6.4: La consagraciĂłn de MarĂ­a y el primer contacto con Ana de Fanouel. 6.5: Dentro de tres años, tĂș tambiĂ©n estarĂĄs aquĂ­, Azucena mĂ­a. 6.6: He aquĂ­ al Niño perfecto, con corazĂłn de paloma, sencillo y puro. 6.7: La mirada pura, apacible, benĂ©vola, que poseen los puros, los santos, los enamorados de Dios.

EdiciĂłn anterior: Volumen 1, capĂ­tulos 9 y 10

Palabras clave

ECR 6.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Ana lleva en brazos a la Niña, envuelta toda en fajos, toda envuelta en un amplio tejido de lana ligera, pero que debe ser suave y caliente. ¥Con cuånto cuidado y amor lleva a su criaturita! De vez en cuando levanta el borde del fino y caliente tejido para ver si María respira a gusto, y luego vuelve a taparla para protegerla del aire helador de un día sereno pero frío, de pleno invierno.

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ECR 6.4-5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

6.4 Zacarías dice en voz baja unas palabras a su compañero de ministerio, el cual, sonriendo, da señales de asentimiento y luego se acerca al grupo, rehecho de nuevo, y, congratulåndose con la madre y el padre por su gozo y por su fidelidad a las promesas, recibe el segundo cordero, la harina y las tortas.

«Entonces Âżesta hija estĂĄ consagrada al Señor? Que su bendiciĂłn os acompañe a Ella y a vosotros. Mirad, ahĂ­ viene Ana. Va a ser una de sus maestras. Ana de Fanuel, de la tribu de Aser. Ven, mujer. Esta pequeñuela ha sido ofrecida al Templo como hostia de alabanza. TĂș serĂĄs para ella maestra. A tu amparo crecerĂĄ santa».

Ana de Fanuel, ya completamente encanecida, hace mimos a la Niña, que ya se ha despertado y que observa toda esa blancura con esos inocentes y atónitos ojos suyos, y todo ese oro que el sol enciende.

La ceremonia debe haber terminado. No he visto ningĂșn rito especial para el ofrecimiento de MarĂ­a. QuizĂĄs era suficiente con decĂ­rselo al sacerdote, y sobre todo a Dios, en el lugar santo.

6.5 ­«Querría dar mi ofrenda al Templo e ir al lugar en que el año pasado vi la luz» dice Ana.

Ana de Fanuel va con ellos. No entran en el Templo propiamente dicho. Es natural que, siendo mujeres y tratåndose de una niña, no vayan ni siquiera a donde fue María para ofrecer a su Hijo. Pero, eso sí, desde muy cerquita de la puerta, que estå abierta de par en par, miran hacia el semioscuro interior del que vienen dulces cantos de niñas y en el que brillan ricas låmparas, que expanden luz de oro sobre dos cuadros de flores de cabecitas veladas de blanco, dos verdaderos cuadros de azucenas.

«Dentro de tres años estarås ahí, Azucena mía» le promete Ana a María, que mira como embelesada hacia el interior y sonríe al oír el lento canto.

«Parece como si entendiera» dice Ana de Fanuel. «¥Es una niña muy bonita! La querré como si fuera fruto de mis entrañas. Te lo prometo, madre. Si la edad me lo concede».

«Te lo concederå, mujer» dice Zacarías. «La recibirås entre las niñas consagradas. Yo también estaré presente. Quiero estar ese día para decirle que pida por nosotros desde el primer momento...». y mira a su mujer, la cual, habiendo comprendido, suspira.

La ceremonia ha concluido. Ana de Fanuel se retira, mientras los otros, hablando entre sĂ­, salen del Templo.

Oigo a Joaquín que dice: «¥No sólo dos, y los mejores, sino que habría dado todos mis corderos por este gozo y para alabar a Dios!».

No veo nada mĂĄs.

Detalle

Ana ha venido a presentar a María en el Templo y a purificarse después del parto. La acompañan su marido, Isabel y Zacarías. Cuando todo se ha cumplido y ella ha sido purificada por el sacerdote, colega de Zacarías, María Valtorta escribe lo siguiente.

Palabras clave

ECR 6.6-7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

6.6 Dice JesĂșs:

«SalomĂłn pone en boca de la SabidurĂ­a estas palabras: “Quien sea niño venga a mí”. Y verdaderamente, desde la roca, desde los muros de su ciudad, la eterna SabidurĂ­a le decĂ­a a la eterna Niña: “Ven a mí”. Se consumĂ­a por tenerla. Pasado un tiempo, el Hijo de la Doncella purĂ­sima dirĂĄ: “Dejad que los niños vengan a mĂ­, porque el Reino de los Cielos es de ellos, y quien no se haga como ellos no tendrĂĄ parte en mi Reino”. Las voces se buscan recĂ­procamente y, mientras la voz proveniente del Cielo grita a la pequeñuela MarĂ­a: “Ven a mí”, la voz del Hombre dice: “Venid a mĂ­ si sabĂ©is ser niños”, y al decirlo piensa en su Madre.

Os doy el modelo en mi Madre.

Ella es la perfecta Niña con corazón de paloma sencillo y puro, Aquélla a quien ni los años ni el contacto con el mundo enrudecen bårbaramente, corrompiendo su espíritu o haciéndole tortuoso o mentiroso. Porque Ella no lo quiere. Venid a mí mirando a María.

6.7 ­TĂș, que la ves, dime: Âżsu mirada de infante es muy distinta de la que viste al pie de la Cruz; o en el jĂșbilo de PentecostĂ©s; o en la hora en que los pĂĄrpados cubrieron su ojo de gacela para el Ășltimo sueño? No. AquĂ­ se trata de la mirada incierta y atĂłnita del infante; luego se tratarĂĄ de esa mirada atĂłnita y verecunda de la Virgen de la AnunciaciĂłn, o beata como la de la Madre de BelĂ©n, o adoradora, como la de mi primera, sublime DiscĂ­pula; luego serĂĄ la mirada lastimera de la Torturada del GĂłlgota, o radiante, como en la ResurrecciĂłn y en PentecostĂ©s; luego serĂĄ esa mirada velada: la del extĂĄtico sueño de la Ășltima visiĂłn. Pero, ya se abra para ver por primera vez, ya se cierre, cansado, con la Ășltima luz, habiendo visto tanto gozo y tanto horror, este ojo es ese apacible, puro, sosegado trocito de cielo que resplandece siempre igual bajo la frente de MarĂ­a. Ira, mentira, soberbia, lujuria, odio, curiosidad, no lo ensucian jamĂĄs con sus fumosas nubes.

Es el ojo que mira a Dios con amor, ya llore, ya rĂ­a, y que por amor a Dios acaricia y perdona, y todo lo soporta; el amor a su Dios le ha hecho inmune a los asaltos del Mal, que muchas veces se sirve del ojo para penetrar en el corazĂłn; es el ojo puro, tranquilizante, bendecidor que tienen los puros, los santos, los enamorados de Dios.

Ya lo dije: “El ojo es luz de tu cuerpo. Si el ojo es puro, todo tu cuerpo estarĂĄ iluminado; mas si el ojo es tĂșrbido, toda tu persona estarĂĄ en las tinieblas”. Los santos han tenido estos ojos, que son luz para el espĂ­ritu y salvaciĂłn para la carne, porque, como MarĂ­a, durante toda su vida sĂłlo han mirado a Dios; o, mĂĄs aĂșn, han tenido recuerdo de Dios.

Ya te explicaré, pequeña voz, el sentido de estas palabras mías».

AnotaciĂłn

MĂĄs tarde, el Hijo del Niño dirĂ­a: "Dejad que los niños vengan a mĂ­, porque de ellos es el reino de los cielos; el que no es como ellos no tiene parte en mi reino. " JesĂșs dijo esto en EMV 378.8 y en Mateo 19, 14-15, Marcos 10, 13-14 y Lucas 18, 15-17.

Lodije en Mateo 6, 22-23(EMV174,9) y Lucas 11, 34-35(EMV 413,7).

Evangelio de Mateo 6, 22-23 y 19, 14-15

Mt 6, 22-23 : La låmpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo estå sano, todo tu cuerpo estarå en la luz; pero si tu ojo estå mal, todo tu cuerpo estarå en la oscuridad. Por eso, si la luz que hay en ti es tinieblas, ¥qué grandes serån las tinieblas!

Mt 19, 14-15 : JesĂșs les dijo: "Dejad en paz a estos niños y no les impidĂĄis que vengan a mĂ­, porque el Reino de los Cielos es para los que son como ellos. " 15Y, imponiĂ©ndoles las manos, siguiĂł su camino.

Evangelio de Lucas 11, 34-35 y 18, 15-17

Lc 11, 34-35 : La låmpara de tu cuerpo es tu ojo. Si tu ojo estå sano, todo tu cuerpo estarå a la luz; si estå malo, también tu cuerpo estarå en tinieblas.

Lc 18, 15-17 : Algunas personas le traĂ­an tambiĂ©n sus niños pequeños para que los tocara; al ver esto, sus discĂ­pulos les reñían. Pero JesĂșs, llamando a los niños, les dijo: "Dejad que los niños vengan a mĂ­ y no se lo impidĂĄis, porque el Reino de Dios es de los que son como ellos. En verdad os digo que el que no reciba el Reino de Dios como un niño no entrarĂĄ en Ă©l. "

Evangelio de Marcos 10, 13-14

Mc 10, 13-14 : Le traĂ­an niños pequeños para que los tocara. Pero los discĂ­pulos reprendieron a los que los traĂ­an. Al ver esto, JesĂșs se indignĂł y les dijo: "Dejad que los niños vengan a mĂ­ y no se lo impidĂĄis, porque el Reino de los Cielos es de los que son como ellos."

Palabras clave

ECR 7

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

Título del capítulo : La pequeña María con Ana y Joaquín. La Sabiduría del Hijo ya estå en sus labios.

Fecha de la visiĂłn y del dictado: Martes 29 de agosto de 1944

Calendario: Agosto del año 18 a.C.

Calendario judĂ­o: Ab 3743

Lugar (mapa) : Nazaret

Ciclo: Nacimiento e infancia de la Virgen MarĂ­a

Resumen: Ana estĂĄ con MarĂ­a en Nazaret. La niña juega en el jardĂ­n y le lleva flores. Ella le cuenta la historia de cada una, y su madre se sorprende de lo que dice, cuando MarĂ­a menciona a SalomĂłn, por ejemplo. La niña le contesta que le parece que siempre lo ha sabido, y quiere que Ana le cuente una historia sobre la venida del Emmanuel. La niña le preguntĂł entonces cuĂĄndo tendrĂ­a lugar la profecĂ­a; incluso quiso saber si Dios podrĂ­a acortar el tiempo de espera si ella rezaba mucho, mucho, mucho. Ana responde finalmente afirmativamente, y la Inmaculada declara que rezarĂĄ y permanecerĂĄ virgen para que su peticiĂłn sea atendida. La futura Madre de JesĂșs revela tambiĂ©n su deseo de servir a la que llevarĂĄ al Salvador y, unos instantes despuĂ©s, pregunta a Ana cĂłmo puede salvarla el Señor si ella no peca. JoaquĂ­n responde diciendo que el Salvador la ha salvado de antemano. Por Ășltimo, la feliz familia habla del Templo, al que MarĂ­a pronto ingresarĂĄ, y promete rezar por sus queridos padres. DespuĂ©s de este capĂ­tulo, JesĂșs da un dictado sobre la precoz sabidurĂ­a de su Madre, hablando de la razĂłn y de la inteligencia, don que Dios habĂ­a dado a nuestros Primeros Padres.

Contenido del capítulo: 7.1: La pequeña María lleva flores a Ana. 7.2: Una historia imaginada para cada flor. 7.3: ¿Cuånto tardarå en llegar el Emmanuel? 7.4: Me haré virgen para acelerar su venida. 7.5 : ¿Cómo podrå salvarme si no peco? 7.6 : ¿Cuåndo me llevarås al Templo? 7.7 : Niños espiritualmente precoces. 7.8 : La razón es una de las cosas que mås nos asemeja a Dios. 7.9 : María fue la Super Eva, la obra maestra del Altísimo.

EdiciĂłn antigua: Volumen 1, capĂ­tulos 11 y 12

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