Notas del tema

Palabras clave principales y transversales 🌟.

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Comodidad de lectura

ECR 27.2-4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Entra José. Da la impresión de que vuelve del pueblo, porque entra por la puerta de la casa y no por la del taller. María levanta la cabeza y le sonríe. También José le sonríe a Ella... no obstante, parece como si lo hiciera forzado, como quien estuviera preocupado. María le observa escrutadora y se levanta para coger el manto que José se estå quitando, para doblarlo y colocarlo encima de un arquibanco.

José se sienta al lado de la mesa. Apoya en ella un codo y la cabeza en una mano mientras con la otra, absorto, se peina y despeina alternativamente la barba.

«¿Estås preocupado por algo?» pregunta María. «¿Te puedo servir de consuelo?».

«TĂș siempre me confortas, MarĂ­a. Pero esta vez es una gran preocupaciĂłn... por ti».

«¿Por mí, José? ¿Y qué es, pues?».

«Han puesto un edicto en la puerta de la sinagoga. Ha sido ordenado el empadronamiento de todos los palestinos. Hay que ir a anotarse al lugar de origen. Nosotros tenemos que ir a Belén...».

27.3 «¥Oh!» interrumpe María, llevåndose una mano al pecho.

«¿Te preocupa, verdad? Es penoso. Lo sé».

«No, JosĂ©, no es eso. Pienso... pienso en las Sagradas Escrituras: Raquel, madre de BenjamĂ­n y esposa de Jacob, del cual nacerĂĄ la Estrella, el Salvador. Raquel, que estĂĄ sepultada en BelĂ©n; de la que se dijo: “Y tĂș, BelĂ©n EfratĂĄ, eres la mĂĄs pequeña entre las tierras de JudĂĄ, mas de ti saldrĂĄ el Dominador”, el Dominador prometido a la estirpe de David; Él nacerĂĄ allĂ­...».

«¿Piensas... piensas que ya ha llegado el momento? ¥Oh! ¿Qué podemos hacer?». José estå enormemente preocupado y mira a María con ojos llenos de compasión.

Ella lo percibe, y sonrĂ­e. Su sonrisa es mĂĄs para sĂ­ que para Ă©l. Es una sonrisa que parece decir: «Es un hombre; justo, pero hombre. Y ve como hombre, piensa como hombre. SĂ© compasiva con Ă©l, alma mĂ­a, y guĂ­ale a la visiĂłn de espĂ­ritu». Y su bondad la impulsa a tranquilizarle. No mintiendo, sino tratando de quitarle la preocupaciĂłn, le dice: «No sĂ©, JosĂ©. El momento estĂĄ muy cercano, pero, Âżno podrĂ­a el Señor alargarlo para aliviarte esta preocupaciĂłn? Él todo lo puede. No temas».

«¥Pero el viaje!... Y ademås, ¥con la cantidad de gente que habrå!... ¿Encontraremos un buen lugar para alojarnos? ¿Nos darå tiempo a volver? Y si... si eres Madre allí, ¿cómo nos las arreglaremos? No tenemos casa... No conocemos a nadie...».

«No temas. Todo saldrĂĄ bien. Dios provee para que encuentre un amparo el animal que procrea, Âży piensas que no proveerĂĄ para su MesĂ­as? Nosotros confiamos en Él, Âżno es verdad? Siempre confiamos en Él. Cuanto mĂĄs fuerte es la prueba, mĂĄs confiamos. Como dos niños, ponemos nuestra mano en su mano de Padre. Él nos guĂ­a. Estamos completamente abandonados en Él. Mira cĂłmo nos ha conducido hasta aquĂ­ con amor. Ni el mejor de los padres podrĂ­a haberlo hecho con mĂĄs esmero. Somos sus hijos y sus siervos. Cumplimos su voluntad. Nada malo nos puede suceder. Este edicto tambiĂ©n es voluntad suya. ÂżQuĂ© es CĂ©sar, sino un instrumento de Dios? Desde que el Padre decidiĂł perdonar al hombre, ha predispuesto los hechos para que su Hijo naciera en BelĂ©n. Antes de que ella, la mĂĄs pequeña de las ciudades de JudĂĄ, existiera, ya estaba designada su gloria. Para que esta gloria se cumpla y la palabra de Dios no quede en entredicho — y lo quedarĂ­a si el MesĂ­as naciera en otro lugar — he aquĂ­ que ha surgido un poderoso, muy lejos de aquĂ­, y nos ha dominado, y ahora quiere saber quiĂ©nes son sus sĂșbditos, ahora, en un momento de paz para el mundo... ÂĄQuĂ© es una pequeña molestia nuestra comparada con la belleza de este momento de paz! FĂ­jate, JosĂ©, ÂĄun tiempo en que no hay odio en el mundo! ÂżExiste, acaso, hora mĂĄs feliz que Ă©sta, para que surja la “Estrella” de luz divina y de influjo redentor? ÂĄOh, no tengas miedo, JosĂ©! Si inseguros son los caminos, si la muchedumbre dificulta la marcha, los ĂĄngeles serĂĄn nuestra defensa y nuestro parapeto; no de nosotros, sino de su Rey. Si no encontramos un lugar donde ampararnos, sus alas nos harĂĄn de tienda. Nada malo nos sucederĂĄ, no puede sucedernos: Dios estĂĄ con nosotros».

27.4 JosĂ© la mira y la escucha beato. Las arrugas de la frente se alisan, la sonrisa vuelve. Se pone en pie, ya sin cansancio y sin pena. SonrĂ­e. «¥Bendita tĂș, Sol del espĂ­ritu mĂ­o! ÂĄBendita tĂș, que sabes ver todo a travĂ©s de la Gracia que te llena! No perdamos tiempo, pues, porque hay que partir lo antes posible y... volver cuanto antes, porque aquĂ­ todo estĂĄ preparado para el... para el...».

«Para el Hijo nuestro, JosĂ©. Tal debe ser a los ojos del mundo, recuĂ©rdalo. El Padre ha velado de misterio esta venida suya, y nosotros no debemos descorrer el velo. Él, JesĂșs, lo harĂĄ, llegada la hora...».

La belleza del rostro, de la mirada, de la expresiĂłn, de la voz de MarĂ­a al decir este «JesĂșs» no es describible. Es ya el Ă©xtasis, y con este Ă©xtasis cesa la visiĂłn.

Palabras clave

ECR 27.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Nosotros confiamos en Él, Âżno es verdad? Siempre confiamos en Él. Cuanto mĂĄs fuerte es la prueba, mĂĄs confiamos. Como dos niños, ponemos nuestra mano en su mano de Padre. Él nos guĂ­a. Estamos completamente abandonados en Él. Mira cĂłmo nos ha conducido hasta aquĂ­ con amor. Ni el mejor de los padres podrĂ­a haberlo hecho con mĂĄs esmero. Somos sus hijos y sus siervos. Cumplimos su voluntad. Nada malo nos puede suceder.

Palabras clave

ECR 27.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Nada malo nos sucederå, no puede sucedernos: Dios estå con nosotros».

Palabras clave

ECR 27.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Amar no significa satisfacer los propios sentidos o la propia conveniencia. Amar es satisfacer a la persona amada, por encima de los sentidos y conveniencias, ofreciéndole a su espíritu esa ayuda que necesita para poder tener siempre abiertas las alas en el cielo de la esperanza y de la paz.

Palabras clave

ECR 27.5-7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

27.5 Dice MarĂ­a:

«No añado mucho, porque mis palabras son ya enseñanza.

Eso sĂ­, reclamo la atenciĂłn de las mujeres casadas sobre un punto. Demasiadas uniones se transforman en desuniones por culpa de las mujeres, las cuales no tienen hacia el marido ese amor que es todo (amabilidad, compasiĂłn, consuelo). Sobre el hombre no pesa el sufrimiento fĂ­sico que oprime a la mujer, pero sĂ­ todas las preocupaciones morales: necesidad de trabajo, decisiones que hay que tomar, responsabilidades ante el poder establecido y ante la propia familia... ÂĄOh, cuĂĄntas cosas pesan sobre el hombre, y cuĂĄnta necesidad tiene tambiĂ©n Ă©l de consuelo! Pues bien, es tal el egoĂ­smo, que la mujer le añade al marido cansado, desilusionado, abrumado, preocupado, el peso de inĂștiles quejas, e incluso a veces injustas. Y todo porque es egoĂ­sta; no ama.

Amar no significa satisfacer los propios sentidos o la propia conveniencia. Amar es satisfacer a la persona amada, por encima de los sentidos y conveniencias, ofreciéndole a su espíritu esa ayuda que necesita para poder tener siempre abiertas las alas en el cielo de la esperanza y de la paz.

27.6 Hay otro punto en el que querrĂ­a que centrarais vuestra atenciĂłn. Ya he hablado de ello; no obstante, insisto. Se trata de la confianza en Dios.

La confianza compendia las virtudes teologales. Si uno tiene confianza, es señal de que tiene fe; si tiene confianza, es señal de que espera y de que ama. Cuando uno ama, espera y cree en una persona, tiene confianza. Si no, no. Dios merece esta confianza nuestra. Si se la damos a veces a pobres hombres capaces de cometer faltas, ¿por qué negårsela a Dios, que no comete falta alguna?

La confianza es tambiĂ©n humildad. El soberbio dice: “Voy a actuar por mĂ­ mismo. No me fĂ­o de Ă©ste, que es un incapaz, un embustero y un avasallador”. El humilde dice: “Me fĂ­o. ÂżPor quĂ© no me voy a fiar? ÂżPor quĂ© debo pensar que yo soy mejor que Ă©l?”. Y asĂ­, con mayor razĂłn, de Dios dice: “¿Por quĂ© voy a tener que desconfiar de Aquel que es bueno? ÂżPor quĂ© voy a tener que pensar que me basto por mĂ­ mismo?”. Dios se dona al humilde, del soberbio se retira.

La confianza es, ademĂĄs, obediencia; y Dios ama al obediente. La obediencia es signo de que nos reconocemos hijos suyos, de que le reconocemos como Padre; y un padre, cuando es verdadero padre, no puede hacer otra cosa sino amar. Dios es para nosotros Padre verdadero y perfecto.

27.7

Hay un tercer punto que quiero que meditéis. Se funda también en la confianza.

NingĂșn hecho puede acaecer si Dios no lo permite. Por lo cual, ya tengas poder, ya seas sĂșbdito, serĂĄ porque Dios lo ha permitido. PreocĂșpate, pues, ÂĄoh tĂș que tienes poder!, de no hacer de este poder tuyo tu mal. En cualquier caso serĂ­a “tu mal”, aunque en principio pareciese que lo fuera de otros. En efecto, Dios permite, pero no sin medida; y, si sobrepasas el punto señalado, asesta el golpe y te hace pedazos. PreocĂșpate, pues, tĂș que eres sĂșbdito, de hacer de esta condiciĂłn tuya una calamita para atraer hacia ti la celeste protecciĂłn. No maldigas nunca. Deja que Dios se ocupe de ello. A Él, Señor de todos, le corresponde bendecir o maldecir a los seres que ha creado.

Ve en paz».

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ECR 27.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

La confianza compendia las virtudes teologales. Si uno tiene confianza, es señal de que tiene fe; si tiene confianza, es señal de que espera y de que ama. Cuando uno ama, espera y cree en una persona, tiene confianza. Si no, no. Dios merece esta confianza nuestra. Si se la damos a veces a pobres hombres capaces de cometer faltas, ¿por qué negårsela a Dios, que no comete falta alguna?

Detalle

María explica qué es la confianza en tres puntos: confianza es amor, confianza es humildad, confianza es obediencia.

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ECR 27.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

La confianza es (...) humildad. El soberbio dice: “Voy a actuar por mĂ­ mismo. No me fĂ­o de Ă©ste, que es un incapaz, un embustero y un avasallador”. El humilde dice: “Me fĂ­o. ÂżPor quĂ© no me voy a fiar? ÂżPor quĂ© debo pensar que yo soy mejor que Ă©l?”. Y asĂ­, con mayor razĂłn, de Dios dice: “¿Por quĂ© voy a tener que desconfiar de Aquel que es bueno? ÂżPor quĂ© voy a tener que pensar que me basto por mĂ­ mismo?”. Dios se dona al humilde, del soberbio se retira.

Detalle

María explica qué es la confianza en tres puntos: confianza es amor, confianza es humildad, confianza es obediencia.

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ECR 27.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

La confianza es (...) obediencia; y Dios ama al obediente. La obediencia es signo de que nos reconocemos hijos suyos, de que le reconocemos como Padre; y un padre, cuando es verdadero padre, no puede hacer otra cosa sino amar. Dios es para nosotros Padre verdadero y perfecto.

Detalle

María explica qué es la confianza en tres puntos: confianza es amor, confianza es humildad, confianza es obediencia.

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ECR 27.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

NingĂșn hecho puede acaecer si Dios no lo permite. Por lo cual, ya tengas poder, ya seas sĂșbdito, serĂĄ porque Dios lo ha permitido. PreocĂșpate, pues, ÂĄoh tĂș que tienes poder!, de no hacer de este poder tuyo tu mal. En cualquier caso serĂ­a “tu mal”, aunque en principio pareciese que lo fuera de otros. En efecto, Dios permite, pero no sin medida; y, si sobrepasas el punto señalado, asesta el golpe y te hace pedazos. PreocĂșpate, pues, tĂș que eres sĂșbdito, de hacer de esta condiciĂłn tuya una calamita para atraer hacia ti la celeste protecciĂłn. No maldigas nunca. Deja que Dios se ocupe de ello. A Él, Señor de todos, le corresponde bendecir o maldecir a los seres que ha creado.

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ECR 28

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

Título del capítulo : La llegada a Belén

Fecha de la visiĂłn: Lunes 5 de junio de 1944

Calendario: Martes 10 de diciembre -5 d.C.

Lugar (mapa) : Belén

Ciclo: Nacimiento e infancia de JesĂșs

Resumen: María y José se ponen en camino hacia Belén. María va en burro y José a pie, ya que no pudo conseguir dos burros. El marido de la Virgen le pregunta si estå cansada, pero ella le tranquiliza. Cuando José le pregunta si tiene frío, ella también le tranquiliza, pero esta vez su tutor no queda satisfecho con su respuesta y juzga que tiene los pies fríos. Así que le da una manta mås.

Por el camino, la pareja se encuentra con Elías, uno de los futuros pastores que vendrån a adorar a Cristo. Le acompaña su rebaño de ovejas y les da leche fresca. Dado el estado de María, les da información sobre Belén y les dice que estå llena de gente a causa del edicto. El hombre les dio algunos consejos valiosos si no encontraban refugio, y les dijo que fueran a las cabañas de la montaña si realmente no encontraban nada.

Cuando se ponen de nuevo en camino, María le dice a su marido que cree que ha llegado el momento. La Virgen estaba realmente feliz por el nacimiento de su Hijo, pero José no lo estaba tanto y se apresuró a buscarles alojamiento. Nadie les recibe y ya es de noche. Así que se ven obligados a ir a los refugios mencionados por Elías, pero los mejores lugares estån ocupados. Finalmente, fueron dirigidos a un cubil muy pobre, donde sólo había un buey. Se instalaron allí a falta de algo mejor, pero como dijo José, "es mejor que nada". El animal era muy dócil y aceptó a los nuevos visitantes. José prepara un lugar para María calentando heno y luego, cuando todo estå listo, la anima a dormir. Y así termina la visión.

Contenido del capítulo: 28.1: En el camino, en pleno invierno. 28.2: No sé si encontrarås un lugar donde quedarte. 28.3: No hay sitio en la posada. 28.4: Una especie de cueva donde hay un buey. 28.5: José estå ocupado instalåndose. 28.6: La visión habla por sí misma.

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