Notas del tema

Palabras clave principales y transversales 🌟.

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Comodidad de lectura

ECR 174.8 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Que no se me diga: “Pero SatanĂĄs tienta” como disculpa de bajar hacia el sendero bajo. Dios tambiĂ©n tienta con su amor, que es bien fuerte; con sus palabras, que son muy santas; con sus promesas, que son muy seductoras. ÂżPor quĂ©, entonces, dejarse tentar por uno sĂłlo de los dos, y ademĂĄs por el que no merece ser escuchado? Palabras, promesas, amor de Dios: Âżno son suficientes para neutralizar el veneno de SatanĂĄs?

Palabras clave

ECR 174.9 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Cuando uno estĂĄ corrompido arrastra hacia la corrupciĂłn, a menos que el otro sea un santo en el verdadero sentido de la palabra.

Palabras clave

ECR 174.10 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

No hay mal en el hecho de ser tentados. El atleta se prepara para la victoria con la lucha. El mal estå en ser vencidos por falta de preparación o de atención. Sé que todo puede servir de tentación. Sé que defenderse debilita. Sé que la lucha cansa. De todas formas, ¥ånimo!; pensad en lo que conseguís por estas cosas. ¿Estaríais dispuestos a perder una eternidad de paz por una hora de placer, del tipo que sea? ¿Qué os deja el placer de la carne, del oro y del pensamiento? Nada. ¿Qué conseguís de repudiarlos? Todo.

Palabras clave

ECR 174.10 · Tome 3, p. 135

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Hablo a pecadores, porque el hombre es pecador. Bien, decidme, de verdad: Âżuna vez aquietado el apetito de la carne o el orgullo o la avaricia, os sentĂ­s mĂĄs lozanos, contentos, seguros? ÂżEn el tiempo que sigue a la satisfacciĂłn del deseo — que es siempre tiempo de reflexiĂłn — verdaderamente os habĂ©is sentido felices? Yo no he probado este pan de la carne, pero respondo por vosotros: no; lo que habĂ©is sentido es decaimiento, desagrado, incertidumbre, nĂĄusea, miedo, desasosiego: Ă©se ha sido el contenido sacado a la hora transcurrida.

Palabras clave

ECR 174.13-15 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

JesĂșs continĂșa:

«He hablado de fidelidad a la Ley, humildad, misericordia, amor, no sĂłlo hacia los hermanos de sangre sino hacia quien por el simple hecho de haber nacido, como vosotros, de hombre, es hermano vuestro. Os he dicho que el perdĂłn es mĂĄs Ăștil que el rencor, que la compasiĂłn es mejor que la intransigencia. Mas ahora os digo que no se debe condenar si no se estĂĄ exento del pecado por el que se tiende a condenar. No hagĂĄis como los escribas y fariseos, que son severos con todos pero no consigo mismos; que llaman impuro a lo externo, que sĂłlo puede contaminar lo externo, y luego dan cabida a la impureza en su mĂĄs profundo interior: su corazĂłn.

Dios no estå con los impuros, porque la impureza corrompe lo que es propiedad de Dios: las almas, especialmente las de los pequeñuelos, que son los ångeles dispersos por la faz de la tierra. ¥Ay de aquellos que les arrancan las alas con crueldad de fieras demoníacas y abaten a estas flores del Cielo para hundirlas en el lodo, haciéndoles así conocer el sabor de la materia! ¥Ay de ellos!... ¥Mejor sería que muriesen abrasados por un rayo antes que cometer tal pecado!

¥Ay de vosotros, los ricos, los que os gozåis la vida y nada mås, porque precisamente entre vosotros fermenta la mayor impureza, recostada sobre el ocio y el dinero! Ahora eståis ahítos; hasta la garganta os llega el alimento de las concupiscencias, y os estrangula. Un día sentiréis hambre, una hambre espantosa, insaciable, sin posibilidad de ser atenuada, para toda la eternidad. Ahora sois ricos. ¥Cuånto bien podríais hacer con vuestra riqueza! Sin embargo, con ella hacéis un gran daño, a vosotros y a los demås. Un día sin final conoceréis una pobreza atroz. Ahora reís; os creéis los triunfadores; sin embargo, vuestras lågrimas llenarån los estanques de la Gehena, y no se enjugarån jamås.

ÂżDĂłnde anida el adulterio? ÂżDĂłnde, la corrupciĂłn de muchachas? ÂżQuiĂ©n tiene dos o tres lechos licenciosos, ademĂĄs del suyo propio como esposo, en los cuales disipa su dinero y el vigor de un cuerpo dado por Dios para que trabaje para su familia y no para debilitarse en repelentes uniones que le rebajan a nivel inferior al de una bestia inmunda? HabĂ©is oĂ­do que se dijo: “No cometas adulterio”. Pues Yo os digo que quien mire a una mujer con concupiscencia, o quien vaya a un hombre con deseo, aun sĂłlo con esto, ha cometido ya adulterio en su corazĂłn. Ninguna razĂłn justifica la fornicaciĂłn. Ninguna; ni el abandono o repudio del marido, ni la conmiseraciĂłn hacia la repudiada. TenĂ©is sĂłlo un alma: no mienta, una vez que se ha unido a otra por pacto de fidelidad; pues, de ser asĂ­, ese hermoso cuerpo a travĂ©s del cual pecĂĄis irĂĄ con vosotros, almas impuras, a las inexhaustas llamas. Mutiladlo, antes que matarlo eternamente condenĂĄndolo. Vosotros, los ricos, sentinas de vicio llenas de gusanos, sed de nuevo hombres, para que el Cielo no sienta repulsa de vosotros...».

174.14

MarĂ­a, que al principio ha estado escuchando con una expresiĂłn que era todo un cuadro de seducciĂłn e ironĂ­a, con risitas de burla de vez en cuando, en llegando el discurso a su final, muestra una cara hosca de despecho. Ha comprendido que JesĂșs le estĂĄ hablando a ella sin mirarla. Su enfado se hace cada vez mĂĄs hosco y rebelde y a lo Ășltimo no resiste: desdeñosa, se arrolla en su velo y, seguida por las miradas escarnecedoras de la muchedumbre y perseguida por la voz de JesĂșs, se echa a correr hacia abajo por la pendiente, dejando jirones de su vestido en los cardos y en las matas de escaramujo de los lados del sendero; y va riĂ©ndose, rabiosa y burlona.

No veo nada mĂĄs, pero JesĂșs dice: «SeguirĂĄs viendo».

29 de mayo de 1945.

174.15

JesĂșs reanuda su discurso: «EstĂĄis indignados por lo sucedido. Ya hace dos dĂ­as que el pitido de SatanĂĄs turba nuestro refugio, que estĂĄ muy por encima del fango; por tanto ya no es un refugio. AsĂ­ que lo abandonaremos. Pero antes quisiera completaros este cĂłdigo de “lo mĂĄs perfecto” en el marco de esta amplitud de luces y horizontes. AquĂ­ realmente Dios se muestra en su majestad de Creador; viendo sus maravillas, podemos llegar a creer firmemente que el Dueño es Él y no SatanĂĄs. El Maligno no podrĂ­a crear ni siquiera un tallito de hierba. Por el contrario, Dios lo puede todo. Que esto nos sea motivo de consuelo. Pero... ya estĂĄis todos al sol. Puede haceros daño. EsparcĂ­os hacia arriba por las laderas; ahĂ­ hay sombra y frescor. Comed, si querĂ©is. Yo, mientras, os seguirĂ© hablando sobre el mismo tema. La hora se ha hecho tarde por muchos motivos. De todas formas no os duela, que aquĂ­ estĂĄis con Dios».

La muchedumbre grita: «Sí, sí, contigo». Y cambia de sitio, hacia la sombra de los bosquecillos diseminados que hay en el lado oriental, de modo que la pared montañosa y el follaje protegen del Sol, que ya calienta demasiado.

Detalle

MarĂ­a Magdalena, entonces una gran pecadora, interrumpiĂł el discurso de Cristo. Finalmente reanudĂł el discurso, estando presente la hermana de LĂĄzaro.

Palabras clave

ECR 174.13 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

He hablado de fidelidad a la Ley, humildad, misericordia, amor, no sĂłlo hacia los hermanos de sangre sino hacia quien por el simple hecho de haber nacido, como vosotros, de hombre, es hermano vuestro. Os he dicho que el perdĂłn es mĂĄs Ăștil que el rencor, que la compasiĂłn es mejor que la intransigencia. Mas ahora os digo que no se debe condenar si no se estĂĄ exento del pecado por el que se tiende a condenar. No hagĂĄis como los escribas y fariseos, que son severos con todos pero no consigo mismos; que llaman impuro a lo externo, que sĂłlo puede contaminar lo externo, y luego dan cabida a la impureza en su mĂĄs profundo interior: su corazĂłn.

Palabras clave