Notas del tema

Palabras clave principales y transversales 🌟.

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Comodidad de lectura

ECR 23.10

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

23.10 “DĂ©jame poner las manos en tu vientre”. ÂĄAh, si cuando sufrĂ­s me pidierais siempre esto!

Yo soy la eterna Portadora de JesĂșs. Él estĂĄ dentro de mi pecho, como tĂș le viste el año pasado, cual Hostia en el ostensorio. Quien a mĂ­ viene, a Él le encuentra; quien en mĂ­ se apoya, a Él le toca; quien a mi se dirige, con Él habla. Yo soy su vestidura. Él es el alma mĂ­a. Mi Hijo estĂĄ ahora mĂĄs unido a mĂ­ que durante los nueve meses de gestaciĂłn. A quien a mĂ­ viene y apoya su cabeza en mi regazo, todo dolor se le adormece, toda esperanza le florece, toda gracia le fluye.

Yo oro por vosotros. Recordadlo. La beatitud de estar en el Cielo, viviendo en el esplendor de Dios, no me distrae de mis hijos que padecen en la tierra. Yo oro. Todo el Cielo ora porque el Cielo ama. El Cielo es caridad que vive, y la Caridad tiene piedad de vosotros. Pero, aunque sĂłlo estuviera yo, habrĂ­a suficiente oraciĂłn para cubrir las necesidades de quien espera en Dios. Porque no ceso de orar por todos vosotros, santos y malvados, para dar: a los santos, la alegrĂ­a; a los malvados, el salvĂ­fico arrepentimiento.

Venid, venid, hijos de mi dolor. Os espero al pie de la Cruz para distribuir gracias.

Palabras clave

ECR 24

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

TĂ­tulo del capĂ­tulo: CircuncisiĂłn de Juan el Bautista. MarĂ­a es fuente de gracia para los que acogen la Luz.

Fecha de la visiĂłn: Martes 4 de abril de 1944 (Martes Santo).

Fecha del dictado: Martes 4 de abril de 1944. En una copia mecanografiada, María Valtorta anota: "La Santísima Virgen María dictó estas palabras el Miércoles Santo".

Calendario: Viernes 12 de julio del año -5

Lugar (mapa): HebrĂłn

Ciclo: Nacimiento e infancia de JesĂșs

Resumen: Es la circuncisión de Juan. Hay mucha gente en casa de Zacarías. Hablan del nombre del niño y quieren ponerle el nombre de su padre, pero Isabel es inflexible: se llamarå Juan. Se pide la opinión de Zacarías y éste escribe que, en efecto, se llamarå Juan, "Dios es misericordioso". Entonces se le soltó la lengua y pronunció su himno. Isabel se alegró mucho. Tuvo lugar la circuncisión y el niño se tranquilizó en brazos de la Virgen. Zacarías fue a verla y le pidió perdón por no haberla reconocido cuando estaba embarazada del Salvador. La bendijo y la Inmaculada le respondió que todas las alabanzas debían ser para Dios. La Inmaculada le pidió también que rezara por ella, pues si ser madre del Salvador es un destino bendito, ser madre del Redentor debe ser un destino de atroces sufrimientos.

En el dictado que sigue, María explica que Dios perdona a los que reconocen sus pecados y se arrepienten. Nos invita a despojar nuestras almas de todo lo que las agobia y a acoger la Luz de Dios. La Virgen sigue explicando que quien posee a Dios, quien tiene la amistad de Dios, nunca estå solo, porque aunque esto no quite el sufrimiento, nos da luz y una caricia que aligera nuestra cruz. También debemos saber agradecer al Altísimo sus gracias.

Por Ășltimo, la Inmaculada nos explica que la hacemos sufrir mucho porque rechazamos la gracia. Cuando dio el dictado, se acercaba el Viernes Santo, por lo que nos invitĂł a rezar con las palabras de su Hijo en la Cruz. Finalmente, recuerda a MarĂ­a que, aunque ve sus alegrĂ­as, su sufrimiento siempre ha crecido exponencialmente, hasta que recibe en sus brazos a su Hijo muerto.

Contenido del capĂ­tulo: 24.1: La casa en fiesta. 24.2: El nombre. El milagro. El Benedictus. 24.3: SĂłlo MarĂ­a puede calmar el dolor del pequeño Juan al volver de su circuncisiĂłn. 24.4: ZacarĂ­as, que puede hablar de nuevo, se postra ante MarĂ­a. 24.5: MarĂ­a pide sus oraciones por la Corredentora en que se convertirĂĄ. 24.6: Dios perdona a los arrepentidos. 24.7: Él hace que el dolor sea dulce en su amargura. 24.8: El dolor de ver a un enemigo de JesĂșs. 24.9: El misterio del Viernes Santo. 24.10: Un dolor cada vez mayor.

Palabras clave

ECR 24.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

24.1 Veo ambiente de fiesta en la casa. Es el dĂ­a de la circuncisiĂłn.

María se ha preocupado de que todo esté lindo y en orden. Las habitaciones resplandecen de luz. Lucen por todas partes los mås bellos paños, los mås bellos atavíos. Hay mucha gente. María se mueve ågil entre los grupos, toda hermosa con su mås bonito vestido blanco.

Isabel, reverenciada como una matrona, goza feliz su fiesta. El niño estå en su regazo, saciado ya de leche.

Palabras clave

ECR 24.4-5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

24.4 Entra ZacarĂ­as y cierra la puerta. Mira a MarĂ­a con lĂĄgrimas en los ojos. Hace ademĂĄn de hablar. Guarda silencio. ContinĂșa adelante. Se arrodilla ante MarĂ­a y le dice: «Bendice al mĂ­sero siervo del Señor. BendĂ­cele. TĂș puedes hacerlo, tĂș que le llevas en tu seno. La palabra de Dios me ha hablado cuando he reconocido mi error, cuando he creĂ­do en todo cuanto me habĂ­a sido dicho. Yo te veo a ti y veo tu destino feliz. Adoro en ti al Dios de Jacob. TĂș, mi primer Templo, donde el sacerdote, regresado, puede de nuevo orar al Eterno. Bendita tĂș, que has obtenido gracia para el mundo y le traes el Salvador. Perdona a tu siervo si no ha visto antes tu majestad. Con tu venida nos has traĂ­do todas las gracias. En efecto, doquiera que vas, ÂĄoh Llena de Gracia!, Dios obra sus prodigios; santas son las paredes en que tĂș entras, santos se hacen los oĂ­dos que oyen tu voz y la carne que tĂș tocas, santos los corazones, porque tĂș confieres Gracia, Madre del AltĂ­simo, Virgen profetizada y esperada para darle al pueblo de Dios el Salvador».

24.5 MarĂ­a sonrĂ­e, encendida de humildad, y habla: «Gloria al Señor, a Él sĂłlo. De Él y no de mĂ­ viene toda gracia, y Él te la dona para que le ames y sirvas con perfecciĂłn en los años que te quedan, para merecer su Reino, que serĂĄ abierto por mi Hijo a los Patriarcas, a los Profetas, a los justos del Señor. Y tĂș, ahora que puedes orar ante el Santo, ora por la sierva del AltĂ­simo; que, si ser Madre del Hijo de Dios es destino dichoso, ser Madre del Redentor debe ser destino de atroz sufrimiento. Ora por mĂ­, que hora a hora siento crecer mi peso de dolor, y durante toda una vida tendrĂ© que llevarlo; no lo veo en sus detalles particulares, pero sĂ­ siento que serĂĄ un peso mayor que si sobre estos hombros mĂ­os de mujer se posase el mundo y tuviera que ofrecĂ©rsele al Cielo. ÂĄYo, yo sola, una pobre mujer! ÂĄMi Niño! ÂĄEl Hijo mĂ­o! El tuyo no llora si yo le acuno; pero, Âżvoy a poder acunar yo al mĂ­o para calmarle el dolor?... Ora por mĂ­, sacerdote de Dios. Mi corazĂłn tiembla como una flor en medio de un temporal. Miro a los hombres y los amo, pero detrĂĄs de sus rostros veo aparecer al Enemigo, y veo cĂłmo los hace enemigos de Dios, de JesĂșs, de mi Hijo...».

Y la visiĂłn cesa con la palidez de MarĂ­a y esas lĂĄgrimas suyas que hacen luciente su mirada.

Detalle

ZacarĂ­as acaba de descubrir que MarĂ­a es la Toda Santa, la que da a luz al Salvador.

Palabras clave

ECR 24.6-10

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

24.6 Dice MarĂ­a:

«A quien reconoce su error arrepintiĂ©ndose y acusĂĄndose con humildad y corazĂłn sincero, Dios le perdona; no sĂłlo le perdona, sino que le recompensa. ÂĄOh, quĂ© bueno es mi Señor con los humildes y sinceros, con los que creen en Él y en Él se abandonan!

24.7 Arrojad de vuestro espĂ­ritu todo lo que le traba y le hace perezoso. Disponedle para que acoja la Luz, que es, cual faro en las tinieblas, guĂ­a y santo conforto.

¥Amistad con Dios, beatitud de sus fieles, riqueza no igualada por nada, quien te posee nunca estå solo ni siente la amargura de la desesperación! No anulas el dolor, santa amistad, porque el dolor fue destino de un Dios encarnado y puede ser destino del hombre; eso sí, le haces dulce en su amargura, y añades una luz y una caricia que, cuales celestes toques, alivian la cruz.

Y, cuando la Bondad divina os dé una gracia, usad el bien recibido para dar gloria a Dios. No seåis como esos insensatos que de un objeto bueno se hacen un arma dañosa, o como los gastadores que de la abundancia acaban haciendo miseria.

24.8 Me causĂĄis demasiado dolor, hijos tras cuyos rostros veo aparecer al Enemigo, a aquel que arremete contra mi JesĂșs. ÂĄDemasiado dolor! Yo quisiera ser para todos el Manantial de la Gracia, pero hay demasiados entre vosotros que no quieren la Gracia. PedĂ­s “gracias”, pero con el alma privada de Gracia. ÂżCĂłmo podrĂĄ la Gracia socorreros si sois enemigos suyos?

24.9 El gran misterio del Viernes santo se aproxima. Todo en los templos le recuerda y le celebra. Pero es necesario que le celebrĂ©is y le recordĂ©is en vuestros corazones, y que os deis golpes de pecho, como los que bajaban del GĂłlgota, y que digĂĄis: “Éste es realmente el Hijo de Dios, el Salvador”, y que digĂĄis: “JesĂșs, por tu Nombre, sĂĄlvanos”, y que digĂĄis: “Padre, perdĂłnanos”, y, en fin, es necesario decir: “Señor, yo no soy digno; pero, si TĂș me perdonas y vienes a mĂ­, mi alma quedarĂĄ curada. Yo no quiero, no, no quiero pecar ya mĂĄs, para no volver a enfermarme y para no ser de nuevo detestado por ti”.

Orad, hijos, con las palabras de mi Hijo. Decidle al Padre por vuestros enemigos: “Padre, perdĂłnalos”. Invocad al Padre, que se ha apartado indignado por vuestros errores: “Padre, Padre, Âżpor quĂ© me has abandonado? Yo soy pecador, pero, si me abandonas, morirĂ©. Vuelve, Padre santo, que yo me salve”. Poned vuestro eterno bien, vuestro espĂ­ritu, en manos del Único que lo puede conservar ileso del demonio: “Padre, en tus manos dejo mi espĂ­ritu”. Si humilde y amorosamente cedĂ©is vuestro espĂ­ritu a Dios, Él ciertamente le guiarĂĄ como hace un padre con su pequeñuelo; no permitirĂĄ que nada dañe vuestro espĂ­ritu.

JesĂșs, en sus agonĂ­as, orĂł para enseñaros a orar. Os lo recuerdo en estos dĂ­as de PasiĂłn.

24.10 Y tĂș, MarĂ­a, tĂș que ves mi gozo de Madre y te extasĂ­as con ello, piensa y recuerda que he poseĂ­do a Dios a travĂ©s de un dolor progresivamente mĂĄs intenso, que bajĂł a mĂ­ con la Semilla de Dios y, cual ĂĄrbol gigante, fue creciendo hasta tocar el Cielo con su copa y el infierno con sus raĂ­ces, cuando recibĂ­ en mi regazo el despojo exĂĄnime de la Carne de mi carne, y vi y contĂ© sus laceraciones, y toquĂ© su CorazĂłn desgarrado, para apurar aquĂ©l hasta su Ășltima gota».

Palabras clave

ECR 24.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

24.6 Dice MarĂ­a:

«A quien reconoce su error arrepintiĂ©ndose y acusĂĄndose con humildad y corazĂłn sincero, Dios le perdona; no sĂłlo le perdona, sino que le recompensa. ÂĄOh, quĂ© bueno es mi Señor con los humildes y sinceros, con los que creen en Él y en Él se abandonan!»

Palabras clave

ECR 24.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Arrojad de vuestro espĂ­ritu todo lo que le traba y le hace perezoso. Disponedle para que acoja la Luz, que es, cual faro en las tinieblas, guĂ­a y santo conforto.

Palabras clave

ECR 24.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¥Amistad con Dios, beatitud de sus fieles, riqueza no igualada por nada, quien te posee nunca estå solo ni siente la amargura de la desesperación! No anulas el dolor, santa amistad, porque el dolor fue destino de un Dios encarnado y puede ser destino del hombre; eso sí, le haces dulce en su amargura, y añades una luz y una caricia que, cuales celestes toques, alivian la cruz.

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