Notas de la palabra clave

Dolor y sufrimiento

Tema: Palabras clave principales y transversales 🌟. · PĂĄgina 9 de 12

Comodidad de lectura

ECR 176.4 · Volume 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Dios es el Padre, los hombres son los hijos. Dios señala el bien, y dice: “Mira, te pongo en esta circunstancia para tu bien”; o tambiĂ©n, cuando el Maligno y los hombres que le sirven procuran desgracias a los hombres, Dios dice: “Mira, en esta hora penosa actĂșa asĂ­, de forma que este mal sirva para eterno bien”. Os aconseja, pero no os fuerza. Pues bien, entonces, si uno, aun conociendo lo que serĂ­a la voluntad de Dios, prefiere hacer todo lo contrario, Âżse puede decir que tal cosa contraria es voluntad de Dios? No, no se puede.

Amad la voluntad de Dios; amadla mås que a la vuestra, y seguidla contra las seducciones y los poderes de las fuerzas del mundo, de la carne y el demonio. También estas cosas tienen su voluntad, mas en verdad os digo que bien infeliz es quien ante ellas se doblega.

Palabras clave

ECR 178.2 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Aquí se requiere sacrificio y obediencia, y caridad para con todos, espíritu de adaptación a todo y con todos. Porque la condescendencia atrae. Porque quien quiere curar debe curvarse hacia todas las llagas. Luego vendrå la pureza del Cielo; aquí estamos en el fango, y hay que arrancarle al barro en que pisamos las víctimas que ya ha succionado. No subirse las vestiduras y apartarse porque ahí el barro cubre mås. La pureza debe estar en nosotros. Tenemos que estar henchidos de ella de forma que nada mås pueda entrar. ¿Puedes hacer todo esto?».

Palabras clave

ECR 178.3 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

No llores por el vacío que en torno a ti te ha creado la Vida, para tenerte como discípulo suyo. Las mutilaciones del afecto son raíces de las alas que nacen en el hombre que se ha hecho siervo de la Verdad. Deja la corrupción a su suerte. Elévate hacia el Reino de lo incorrupto. Allí encontrarås también la perla incorruptible de tu padre.

AnotaciĂłn

AllĂ­ encontrarĂĄs la perla incorruptible de tu padre: o, mĂĄs ampliamente, de cada alma que amamos y que nos ha precedido en la verdadera Vida.

Palabras clave

ECR 180.1-2 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

No sé qué observación de uno de los compañeros ha originado la respuesta escultórica de Pedro: «Les sucederå como a los constructores de la torre de Babel: su misma soberbia provocarå la destrucción de sus teorías y morirån aplastados».

Andrés objeta a su hermano: «Pero Dios es Misericordia. Impedirå que se derrumben para darles tiempo de arrepentirse».

«¥Que te crees tĂș eso! CoronarĂĄn su soberbia con la calumnia y la persecuciĂłn. Ya lo veo venir. Nos perseguirĂĄn, cual testigos odiosos, para disgregarnos. Y, por su ataque insidioso contra la Verdad, Dios tomarĂĄ venganza y perecerĂĄn».

«¿Tendremos la fuerza suficiente para resistir?» pregunta Tomås.

«Por mĂ­ mismo no la tendrĂ­a, pero confĂ­o en Él» dice Pedro señalando al Maestro, el cual estĂĄ escuchando y guarda silencio, con la cabeza un poco inclinada como para tener escondida la expresiĂłn de su rostro.

«Yo pienso que Dios no nos someterå a pruebas superiores a nuestras fuerzas» dice Mateo.

«O que, cuando menos, aumentarå las fuerzas proporcionalmente a la magnitud de las pruebas» concluye Santiago de Alfeo.

«Ya lo estå haciendo.»

AnotaciĂłn

Lo que les ocurrió a los constructores de la Torre de Babel les ocurrirå a ellos. Alusión a Génesis 11:1-9.

Ya lo ha hecho: es SimĂłn el Zelote quien habla. La conversaciĂłn continĂșa. VĂ©ase la nota siguiente.

Libro del Génesis 11, 1-9

Gn 11, 1-9 : Toda la tierra tenĂ­a una misma lengua y las mismas palabras. Cuando los hombres partieron de Oriente, encontraron una llanura en la tierra de Sennaar, y se establecieron allĂ­. Se dijeron unos a otros: "Vamos, hagamos ladrillos y cozĂĄmoslos al fuego". "Y utilizaron ladrillos en lugar de piedras y betĂșn en lugar de cemento. Luego dijeron: "Vamos, construyĂĄmonos una ciudad y una torre con su cĂșspide en el cielo, y hagĂĄmonos un monumento, no sea que nos dispersemos por la faz de toda la tierra. "Pero YahvĂ© bajĂł a ver la ciudad y la torre que los hijos de los hombres estaban construyendo. Y YahvĂ© dijo: "He aquĂ­ que son un solo pueblo, y todos tienen una misma lengua; y esta obra es el principio de sus empresas; ahora nada les impedirĂĄ realizar sus planes. Descendamos y confundamos su lengua, para que ya no oigan la lengua del otro. "AsĂ­ que YahvĂ© los dispersĂł de allĂ­ por toda la faz de la tierra, y dejaron de construir la ciudad. Por eso se llamĂł Babel, porque allĂ­ fue donde YahvĂ© confundiĂł la lengua de toda la tierra, y allĂ­ fue donde YahvĂ© los dispersĂł sobre la faz de toda la tierra.

Palabras clave

ECR 182.4 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Lo mismo hace SatanĂĄs: os vigila para conocer vuestros puntos flacos, merodea alrededor de vosotros, parece inocuo, ausente, atento a otras cosas, cuando en realidad os estĂĄ vigilando; luego, de repente, salta para arrastraros al pecado; y alguna vez lo consigue.

Pero tenéis cerca a un médico y a un ser compasivo: Dios y vuestro ångel. Si os habéis herido, si habéis enfermado, no os separéis de ellos, cual perro afecto de rabia; antes bien, llorando, elevad a ellos vuestro grito de ayuda. Dios perdona al arrepentido, vuestro ångel estå dispuesto a suplicar por vosotros y con vosotros a Dios.

Palabras clave

ECR 184.2 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Ten paciencia, mujer. Todos tienen su cruz».

«¥No, no! Las desvergonzadas lo Ășnico que tienen es el placer. ÂżHas visto lo que hacen las impĂșdicas! Gozan ellas y hacen sufrir a los demĂĄs. No se agotan, no, ni trayendo hijos a este mundo ni trabajando. No se hacen ampollas con la azada ni se despellejan las manos lavando. Se conservan guapas y frescas. La condena de Eva no es para ellas; mĂĄs bien ellas son nuestra condena, porque... los hombres... Ya me entiendes».

«Entiendo, sĂ­; pero has de saber que tambiĂ©n tienen su tremenda cruz: la mĂĄs tremenda, la que no se ve: la de la condena de su conciencia; la de la burla del mundo; la de su propia sangre, que las repudia; la de la maldiciĂłn de Dios. CrĂ©eme, no son felices. No se agotan trayendo hijos a este mundo ni trabajando, no se hacen llagas en las manos bregando; y, sin embargo, se sienten igualmente deshechas; y ademĂĄs sienten vergĂŒenza; y su corazĂłn es una entera llaga. No envidies su aspecto, su lozanĂ­a, su aparente serenidad. Tras ese velo, lo que hay es una desolaciĂłn mordiente y que no permite paz. No envidies su sueño, tĂș, madre honesta que sueñas con tus inocentes, pues la pesadilla estĂĄ a su cabecera; y mañana, el dĂ­a de su agonĂ­a o su vejez, remordimiento y terror ».

«Es verdad... Perdona...

Palabras clave

ECR 185.5 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

El hombre “es hombre” y quiere actuar por sĂ­ solo, y no percibe que Dios no pide sino ayudarle. (...) [Quieren] “actuar por sĂ­ solos”, teniĂ©ndome a mĂ­, abierto a sus necesidades, en espera de su llamada pidiendo ayuda.

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