Notas del tema

Dinero, poder y riqueza

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Comodidad de lectura

ECR 173.4 · Volume 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Para no disminuir el fruto de la caridad, poned atención a ser caritativos con espíritu sobrenatural. Lo que he dicho respecto a la oración y al ayuno valga para la beneficencia y para cualquier otra obra buena que podáis hacer.

Proteged el bien que hagáis de la violación de la sensualidad del mundo, conservadlo virgen respecto a toda humana alabanza. No profanéis la rosa perfumada — verdadero incensario de perfumes gratos al Señor — de vuestra caridad y recto actuar. El espíritu de soberbia, el deseo de ser uno visto cuando hace el bien, la búsqueda de alabanzas, profanan el bien: las babosas del saciado orgullo ensucian con su secreción la rosa de la caridad y la van excavando con su boca; en el incensario caen hediondas pajas de la cama en que el soberbio, cual atiborrada bestia, retoza.

¡Ah, esas limosnas ofrecidas para que se hable de nosotros!... Mejor sería no darlas. El que no las da peca de insensibilidad; pero quien las ofrece dando a conocer la suma entregada y el nombre del destinatario, mendigando además alabanzas, peca de soberbia (al dar a conocer la dádiva, porque es como si dijera: “¿Veis cuánto puedo?”), pero peca también contra la caridad, porque humilla al destinatario de la limosna al publicar su nombre; y peca también de avaricia espiritual al querer acumular alabanzas humanas... que no son más que paja, paja, sólo paja. Dejad a Dios que os alabe con sus ángeles.

Palabras clave

ECR 173.6 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Mirad: tengo amigos poderosos entre los ricos y amigos entre los pobres de este mundo. En verdad os digo que no son los amigos poderosos los más amados; a éstos me acerco no por amor a mí mismo o por interés personal, sino porque de ellos puedo obtener mucho para quienes nada tienen. Yo soy pobre. No tengo nada. Quisiera tener todos los tesoros del mundo y convertirlos en pan para quienes padecen hambre, o en casas para quienes carecen de ellas; en vestidos para los desnudos, en medicinas para los enfermos. Diréis: “Tú puedes curar”. Sí, y más cosas. Pero no siempre tienen fe, y no puedo hacer lo que haría, lo que quisiera hacer de encontrar en los corazones fe en mí. Quisiera agraciar incluso a estos que no tienen fe; quisiera, dado que no le piden el milagro al Hijo del hombre, ayudarlos como hombre que soy Yo también. Pero no tengo nada; por ello tiendo la mano a quienes tienen y les pido ayuda en nombre de Dios. Por eso tengo amigos entre los poderosos. El día de mañana, una vez que haya dejado esta Tierra, seguirá habiendo pobres; Yo no estaré ya aquí para realizar milagros en favor de quien tiene fe, ni podré dar limosna para guiar hacia la fe; pero mis amigos ricos, para entonces, ya habrán aprendido por el contacto conmigo el modo de ayudar a los necesitados; y mis apóstoles, igualmente por el contacto conmigo, habrán aprendido a solicitar limosna por amor a los hermanos. Así, los pobres siempre tendrán una ayuda.

Palabras clave

ECR 173.7 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Por tanto, os digo: no os afanéis demasiado por temor a la escasez. Siempre tendréis lo necesario. No os apuréis demasiado por el futuro. Nadie sabe cuánto futuro tiene por delante. No os preocupéis de qué comeréis para mantener la vida, ni de qué vestiréis para mantener caliente vuestro cuerpo. La vida de vuestro espíritu es mucho más valiosa que el vientre y los miembros, vale mucho más que la comida y el vestido, así como la vida material es más que la comida y el cuerpo más que el vestido. El Padre lo sabe, sabedlo también vosotros. Mirad los pájaros del aire: no siembran ni cosechan, no recogen en los graneros, y, sin embargo, no mueren de hambre, porque el Padre celeste los nutre. Vosotros, hombres, criaturas predilectas del Padre, valéis mucho más que ellos.

¿Quién de vosotros, con todo su ingenio, podrá añadir a su estatura un solo codo? Si no lográis elevar vuestra estatura ni siquiera un palmo, ¿cómo pensáis que vais a poder cambiar vuestra condición futura, aumentando vuestras riquezas para garantizaros una larga y próspera vejez? ¿Podéis, acaso, decirle a la muerte: “Vendrás por mí cuando yo quiera”? No, no podéis. ¿Para qué, pues, preocuparos por el mañana?, ¿por qué ese gran dolor del temor a quedaros sin nada con que vestiros? Mirad cómo crecen los lirios del campo: no trabajan, no hilan, ni van a los vendedores de vestidos a comprar. Y, sin embargo, os aseguro que ni Salomón con toda su gloria se vistió jamás como uno de ellos. Pues bien, si Dios viste así la hierba del campo, que hoy existe y mañana sirve para calentar el horno o como pasto de los rebaños — al final, ceniza o estiércol —, ¡cuánto más os proveerá a vosotros, hijos suyos, de lo necesario!

No seáis hombres de poca fe. No os angustiéis por un futuro incierto, diciendo: “¿Cuando sea viejo, qué comeré?, ¿qué beberé?, ¿con qué me vestiré?”. Dejad estas preocupaciones para los gentiles, que no tienen la sublime certeza de la paternidad divina. Vosotros la tenéis, y sabéis que el Padre conoce vuestras necesidades y que os ama. Confiad, pues, en Él. Buscad primero las cosas verdaderamente necesarias: fe, bondad, caridad, humildad, misericordia, pureza, justicia, mansedumbre, las tres y las cuatro virtudes principales, y todas las demás; de forma que seáis amigos de Dios y tengáis derecho a su Reino. Os aseguro que todo lo demás se os dará por añadidura sin necesidad siquiera de pedirlo. No hay mayor rico que el santo, ni hombre más seguro que él. Dios está con el santo y el santo está con Dios. Por su cuerpo no pide, y Dios le provee de lo necesario; trabaja, antes bien, para su espíritu, y Dios mismo se da a él ya aquí, y después de esta vida le dará el Paraíso.

No os acongojéis, pues, por lo que no merece vuestra aflicción. Doleos de ser imperfectos, no de tener pocos bienes terrenos. No os atormentéis por el mañana: el mañana tendrá su propia preocupación, y vosotros tendréis que preocuparos por el mañana cuando lo viváis. ¿Por qué pensar en el mañana hoy? ¿Es que, acaso, la vida no está ya suficientemente llena de recuerdos penosos del ayer y de pesadumbres del hoy como para sentir la necesidad de cargarla además con las angustias de los “¿qué sucederá?” mañana? Dejadle a cada día su afán. Habrá siempre más penas en la vida de las que querríamos tener. No añadáis penas presentes a penas futuras. Decid siempre la gran palabra de Dios: “Hoy”. Sois sus hijos, creados a su semejanza; decid, pues, con Él: “Hoy”.

Anotación

Mañana pensará en sí mismo. Este pensamiento, que se ha convertido en proverbial, se recoge en Mateo 6:34. Jesús lo menciona de nuevo en EMV 584.15.

Palabras clave

ECR 174.7 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Viene el tercer hombre: «Maestro, mi padre ha muerto. Creíamos que tenía riquezas en dinero, pero no las hemos encontrado. El mal no sería grave porque entre los hermanos no nos falta el pan. Lo que sucede es que yo vivía con mi padre, porque soy el primogénito, y mis hermanos me acusan de haber hecho desaparecer las monedas, y quieren proceder contra mí por ladrón. Tú, que ves mi corazón, sabes que no he robado ni una perra. Mi padre conservaba sus denarios en un cofre, en una cajita de hierro. Cuando ha muerto hemos abierto el cofre, y ya no estaba la cajita. Ellos dicen: “Esa noche, mientras dormíamos, la has robado”. No es verdad. Ayúdame a poner paz y afecto entre nosotros».

Jesús le mira muy fijamente y sonríe.

«¿Por qué sonríes, Maestro?».

«Porque el culpable es tu padre. Su culpa ha sido como la de un niño que esconde su juguete por miedo a que se lo cojan».

«Pero si no era avaro. Créeme. Hacía el bien».

«Lo sé; pero era muy anciano... Son las enfermedades de los ancianos... Quería conservar su dinero para vosotros, y, por excesivo amor, ha provocado un choque entre tus hermanos y tú. La cajita está enterrada al pie de la escalera de la bodega. Esto te lo digo para que sepas que sé las cosas. Mientras te estoy hablando, por pura casualidad tu hermano menor, golpeando airado el suelo, ha hecho vibrar la cajita y la han descubierto; ahora se sienten confundidos y arrepentidos por haberte acusado. Vuelve a casa sereno y sé bueno con ellos. No les recrimines nada por su falta de estima».

«No, Señor. Ni siquiera iré. Me quedo aquí escuchándote. Ya iré mañana».

«¿Y si te quitan el dinero?».

«Tú dices que no debemos ser codiciosos. No quiero serlo. Me basta con que la paz reine entre nosotros. Por lo demás... ni siquiera sabía cuánto dinero había en la caja. No sentiré ningún pesar porque no me digan la verdad. Pienso que ese dinero se podría haber perdido... Como habría vivido, viviré, si me lo niegan. Me basta con que no me llamen ladrón».

«Estás muy avanzado en el camino de Dios. Sigue así. La paz sea contigo».

Y también éste se va contento.

Palabras clave

ECR 174.8 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Fijaos que ello no testifica a favor de vosotros. Una persona que tenga fuerte salud física supera con facilidad los contagios aun no siendo inmune a ellos. Sin embargo, si uno está ya de por sí enfermo, y por tanto débil, es casi seguro que perecerá si cae en una nueva infección, o, si sobrevive, quedará más enfermo que en el estadio precedente, porque no tiene fuerza en su sangre para destruir completamente los gérmenes infecciosos. Pues lo mismo sucede con la parte superior. Si una persona está moral y espiritualmente sana y fuerte, no es que esté exenta de ser tentada, creedlo, pero el mal no echará raíces en ella.

Palabras clave

ECR 174.10 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Hijos de Dios, tutelaos contra vosotros mismos. Vigilaos atentamente contra todas las tentaciones. No hay mal en el hecho de ser tentados. El atleta se prepara para la victoria con la lucha. El mal está en ser vencidos por falta de preparación o de atención. Sé que todo puede servir de tentación. Sé que defenderse debilita. Sé que la lucha cansa. De todas formas, ¡ánimo!; pensad en lo que conseguís por estas cosas. ¿Estaríais dispuestos a perder una eternidad de paz por una hora de placer, del tipo que sea? ¿Qué os deja el placer de la carne, del oro y del pensamiento? Nada. ¿Qué conseguís de repudiarlos? Todo. Hablo a pecadores, porque el hombre es pecador. Bien, decidme, de verdad: ¿una vez aquietado el apetito de la carne o el orgullo o la avaricia, os sentís más lozanos, contentos, seguros? ¿En el tiempo que sigue a la satisfacción del deseo — que es siempre tiempo de reflexión — verdaderamente os habéis sentido felices? Yo no he probado este pan de la carne, pero respondo por vosotros: no; lo que habéis sentido es decaimiento, desagrado, incertidumbre, náusea, miedo, desasosiego: ése ha sido el contenido sacado a la hora transcurrida.

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ECR 174.13 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¡Ay de vosotros, los ricos, los que os gozáis la vida y nada más, porque precisamente entre vosotros fermenta la mayor impureza, recostada sobre el ocio y el dinero! Ahora estáis ahítos; hasta la garganta os llega el alimento de las concupiscencias, y os estrangula. Un día sentiréis hambre, una hambre espantosa, insaciable, sin posibilidad de ser atenuada, para toda la eternidad. Ahora sois ricos. ¡Cuánto bien podríais hacer con vuestra riqueza! Sin embargo, con ella hacéis un gran daño, a vosotros y a los demás. Un día sin final conoceréis una pobreza atroz. Ahora reís; os creéis los triunfadores; sin embargo, vuestras lágrimas llenarán los estanques de la Gehena, y no se enjugarán jamás.

Palabras clave

ECR 174.19 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Todo se puede superar cuando el espíritu es recto, mas todo se presta a ser motivo de satisfacción de la carnalidad cuando el espíritu es lujurioso. La frigidez femenina, la pesadez de ella, la falta de habilidad respecto a las labores de la casa, la lengua criticona, el amor al lujo... todo se supera, incluso las enfermedades, e incluso la irascibilidad, si se ama santamente.

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ECR 177.4 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Jesús se le queda mirando mientras se marcha, luego se vuelve hacia los presentes y dice: «En verdad os digo que no he encontrado tanta fe en Israel. Es verdad: [1]“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que habitaban en la oscura región de muerte ha surgido la Luz”, y: “El Mesías, alzada su bandera sobre las naciones, las reunirá”. ¡Oh, Reino mío, verdaderamente será incontable el número de los que a ti afluyan! Más que todos los camellos y dromedarios de Madián y de Efá, y que los transportadores de oro e incienso de Saba, más que todos los rebaños de Quedar y los carneros de Nebayot, serán los que a ti vayan, y mi corazón se dilatará de júbilo al ver venir a mí a los pueblos del mar y a las potencias de las naciones. Las islas me esperan para adorarme, los hijos de los extranjeros edificarán los muros de mi Iglesia, cuyas puertas siempre estarán abiertas para acoger a los reyes y a las potencias de las naciones y para santificarlos en mí. ¡Lo que Isaías vio se cumplirá! Os digo que muchos vendrán de oriente y occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos, mientras que los hijos del Reino serán arrojados a las tinieblas exteriores; allí habrá llanto y rechinar de dientes».

«¿Estás profetizando que los gentiles estarán al mismo nivel que los hijos de Abraham?».

«No al mismo nivel, sino a nivel superior. Que esto os duela sólo por el hecho de que es culpa vuestra. No lo digo Yo, lo dicen los Profetas, y los signos ya lo están confirmando.

Detalle

Jesús acaba de curar al siervo del centurión romano, según consta en el Evangelio.

Anotación

Libro de Isaías, 9, 1

Is 9, 1 : El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz, y la luz ha brillado sobre los que vivían en tierra de sombra de muerte.

Libro de Isaías 11, 10-12

Is 11, 10-12 : Sucederá en aquel día que la raíz de Jesé, levantada como estandarte para los pueblos, será buscada por las naciones, y su morada será gloriosa. Y acontecerá en aquel día, que el Señor extenderá su mano por segunda vez para redimir al resto de su pueblo, el resto de las tierras de Asiria y Egipto, de Patros, Etiopía, Elam, Sennaar, Hamat y las islas del mar. Levantará un estandarte para las naciones y reunirá a los desterrados de Israel; reunirá a los dispersos de Judá de los cuatro confines de la tierra.

Libro de Isaías 60, 5-10

Is 60, 5-10 : Entonces lo verás y estarás radiante; tu corazón saltará y se ensanchará; porque vendrán a ti las riquezas del mar, los tesoros de las naciones. Multitudes de camellos te cubrirán, los dromedarios de Madián y de Efa; vendrán todos los de Sabá, trayendo oro e incienso, y proclamarán las alabanzas de Yahvé. Todos los rebaños de Cedar se reunirán contigo; los carneros de Nabaiot te servirán; subirán a mi altar como ofrenda agradable, y glorificaré la casa de mi gloria.

¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, como palomas a su palomar? Porque las islas esperan en mí, y las naves de Tarsis vendrán primero; para traer de lejos a tus hijos, con su plata y su oro, para honrar el nombre de Yahvé tu Dios, y al Santo de Israel, porque él te ha glorificado. Los hijos de los extranjeros construirán tus murallas, y sus reyes serán tus siervos; porque yo te golpeé con mi ira, pero en mi bondad tuve compasión de ti.

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