ECR 82.4
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
En el futuro, no mientas, ni siquiera para alcanzar una acción buena…
Notas del tema
ECR 82.4
En el futuro, no mientas, ni siquiera para alcanzar una acción buena…
ECR 83
Jesús está en el campo. Está hablando con un campesino que le confiesa el bien que le hace escuchar a Jesús (es exactamente lo mismo para nosotros que leemos la Obra). Jesús habla de la bendición de Dios y del sufrimiento, de que es expiación y de que es gracia. Luego Juan se va y Judas le pide ir a Jerusalén para encontrarse con un amigo. Jesús se deprime por Judas y llora en silencio en un matorral. Reza. Finalmente, se le une Simón el Zelote, que percibe su dolor. Hablan de Judas... Y Simón le expresa también su deseo de que conozca a Lázaro.
ECR 83.2
«¿No es siempre un mal el dolor?».
«No, amigo. Es un mal desde el punto de vista humano, pero desde el punto de vista sobrehumano es un bien. Aumenta los méritos de los justos que lo sufren sin desesperación y rebelión y que lo ofrendan, ofreciéndose a sí mismos con su resignación, como sacrificio de expiación por las propias faltas y por las culpas del mundo; y es también redención para los no justos».
«¡Es tan difícil sufrir!…» dice el campesino, al cual se han unido los familiares (unos diez entre adultos y niños).
«Sé que el hombre lo encuentra difícil. Y el Padre, sabiendo esto, al principio no había dado el dolor a sus hijos. El dolor vino por la culpa. Pero, ¿cuánto dura el dolor en la Tierra, en la vida de un hombre? Poco tiempo, siempre poco aunque durase toda la vida. Ahora bien, Yo digo: ¿No es mejor sufrir durante poco tiempo que siempre?, ¿no es mejor sufrir aquí que en el Purgatorio? Pensad que el tiempo allí se multiplica por mil. ¡Oh!, en verdad os digo que no se debería maldecir sino bendecir el sufrimiento, y llamarlo “gracia”, y llamarlo “piedad”».
ECR 83.7
83.7 Jesús dice luego:
«Pequeño Juan, ¡cuántas veces he llorado, rostro en tierra, por los hombres! ¿Y vosotros quisierais ser menos que Yo?
También para vosotros, los buenos están en la proporción que había entre los buenos y Judas. Y cuanto más bueno es uno, más sufre por ello. Pero también para vosotros — y esto lo digo especialmente para aquellos que han sido designados para el cuidado de los corazones — es necesario aprender estudiando a Judas. Todos sois “Pedros”, vosotros, sacerdotes, y debéis atar y desatar; pero, ¡cuánto, cuánto, cuánto espíritu de observación, cuánta fusión en Dios, cuánto estudio vivo, cuántas comparaciones con el método de vuestro Maestro debéis hacer para serlo como debéis!
A alguno le parecerá inútil, humano, imposible cuanto ilustro. Son los de siempre, los que niegan las fases humanas de la vida de Jesús, y de mí hacen una cosa tan fuera de la vida humana que soy sólo cosa divina. ¿Dónde queda entonces la Santísima Humanidad, dónde el sacrificio de la Segunda Persona vistiendo una carne? ¡Pues verdaderamente era Hombre entre los hombres! Era el Hombre, y por tanto sufría viendo al traidor y a los ingratos, y por tanto gozaba con quien me quería o a mí se convertía, y por tanto me estremecía y lloraba ante el cadáver espiritual de Judas. Me estremecí y lloré ante el amigo muerto, pero sabía que le llamaría a la vida y gozaba viéndole ya con el espíritu en el Limbo. Aquí... aquí estaba frente al Demonio. Y no digo más.
Tú sígueme, Juan. Demos a los hombres también este don. ¡Bienaventurados los que escuchan la Palabra de Dios y se esfuerzan en cumplirla! ¡Bienaventurados los que quieren conocerme para amarme! En ellos y para ellos, Yo seré bendición».
ECR 83.7
También para vosotros — y esto lo digo especialmente para aquellos que han sido designados para el cuidado de los corazones — es necesario aprender estudiando a Judas. Todos sois “Pedros”, vosotros, sacerdotes, y debéis atar y desatar; pero, ¡cuánto, cuánto, cuánto espíritu de observación, cuánta fusión en Dios, cuánto estudio vivo, cuántas comparaciones con el método de vuestro Maestro debéis hacer para serlo como debéis!
ECR 83.7
¡Bienaventurados los que escuchan la Palabra de Dios y se esfuerzan en cumplirla! ¡Bienaventurados los que quieren conocerme para amarme! En ellos y para ellos, Yo seré bendición.
ECR 84.3
¡Oh, es tan dulce creer lo bueno! De muchas cosas que no son buenas debemos fingir creer que lo son, por amor a la paz, por no poderlas cambiar; debemos mostrar que creemos muchas palabras falsas, que parecen halagos, alabanzas, benignidad, y son por el contrario sarcasmo y censura, veneno recubierto de miel; debemos mostrar que las creemos aun sabiendo que son veneno, censura y sarcasmo..., debemos hacerlo porque... no se puede actuar de otra manera y somos débiles contra todo un mundo que es fuerte, y estamos solos contra todo un mundo que, como enemigo, está contra nosotros... ¿Por qué, entonces, tener dificultad en creer lo bueno?
ECR 84.5
ECR 84.6
Traducción en curso
ECR 86.1
Traducción en curso