ECR 157.3
El Evangelio como me ha sido revelado
Traducción en curso
Notas de la palabra clave
ECR 157.3
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ECR 171.3
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ECR 172.2
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ECR 172.3
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ECR 172.3
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ECR 172.4
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ECR 172.5
ECR 174.13 · Volumen 3
¿Dónde anida el adulterio? ¿Dónde, la corrupción de muchachas? ¿Quién tiene dos o tres lechos licenciosos, además del suyo propio como esposo, en los cuales disipa su dinero y el vigor de un cuerpo dado por Dios para que trabaje para su familia y no para debilitarse en repelentes uniones que le rebajan a nivel inferior al de una bestia inmunda? Habéis oído que se dijo: “No cometas adulterio”. Pues Yo os digo que quien mire a una mujer con concupiscencia, o quien vaya a un hombre con deseo, aun sólo con esto, ha cometido ya adulterio en su corazón. Ninguna razón justifica la fornicación. Ninguna; ni el abandono o repudio del marido, ni la conmiseración hacia la repudiada. Tenéis sólo un alma: no mienta, una vez que se ha unido a otra por pacto de fidelidad; pues, de ser así, ese hermoso cuerpo a través del cual pecáis irá con vosotros, almas impuras, a las inexhaustas llamas. Mutiladlo, antes que matarlo eternamente condenándolo. Vosotros, los ricos, sentinas de vicio llenas de gusanos, sed de nuevo hombres, para que el Cielo no sienta repulsa de vosotros...
ECR 184.8 · Volumen 3
“Todas las cosas obtenidas con engaño se vuelven paja”. (...) No es una fábula, es una verdad eterna. Lo que se hace sin honestidad jamás sale bien, porque la mentira, en palabras, acciones o religión, es siempre signo de alianza con Satanás, maestro de embustes.
ECR 184.8 · Volume 3
Si recogéis en vuestro seno una pequeña semilla de amor hacia nuestro santísimo Dios y vuestro prójimo, y actuáis guiados por el amor, no faltaréis contra ningún precepto del Decálogo; no mentiréis a Dios con una falsa religión (de prácticas y no de espíritu), ni al prójimo con conducta de hijos ingratos, de esposos adúlteros — o solamente demasiado exigentes —, de ladrones en las transacciones, de embusteros en la vida, de violentos hacia vuestros enemigos.