ECR 80.9
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
Para prepararse a ser maestro, hay que haber sido escolar.
Notas del tema
ECR 80.9
Para prepararse a ser maestro, hay que haber sido escolar.
ECR 80.9
Aquí sentí el cansancio del héroe y del asceta que en una hora de premonición se hace conocedor de la inutilidad de su esfuerzo... Lloré... La tristeza... reclamo mágico para Satanás. No es pecado estar tristes si la hora es penosa, es pecado ceder más allá de la tristeza y caer en inercia o desesperación.
Jesús habla de su tentación en el desierto.
ECR 83.2
«La bendición actúa y dura si los corazones permanecen fieles a la Ley de Dios y a mi doctrina; en caso contrario, la gracia cesa. Y es justo, porque, si es verdad que Dios da sol y aire tanto a los buenos como a los malos (para que vivan y, si son buenos, se hagan mejores, y, si son malos, se conviertan), también es justo que la protección del Padre se retire para castigo del malvado, para moverle con penas a acordarse de Dios».
ECR 83.7
83.7 Jesús dice luego:
«Pequeño Juan, ¡cuántas veces he llorado, rostro en tierra, por los hombres! ¿Y vosotros quisierais ser menos que Yo?
También para vosotros, los buenos están en la proporción que había entre los buenos y Judas. Y cuanto más bueno es uno, más sufre por ello. Pero también para vosotros — y esto lo digo especialmente para aquellos que han sido designados para el cuidado de los corazones — es necesario aprender estudiando a Judas. Todos sois “Pedros”, vosotros, sacerdotes, y debéis atar y desatar; pero, ¡cuánto, cuánto, cuánto espíritu de observación, cuánta fusión en Dios, cuánto estudio vivo, cuántas comparaciones con el método de vuestro Maestro debéis hacer para serlo como debéis!
A alguno le parecerá inútil, humano, imposible cuanto ilustro. Son los de siempre, los que niegan las fases humanas de la vida de Jesús, y de mí hacen una cosa tan fuera de la vida humana que soy sólo cosa divina. ¿Dónde queda entonces la Santísima Humanidad, dónde el sacrificio de la Segunda Persona vistiendo una carne? ¡Pues verdaderamente era Hombre entre los hombres! Era el Hombre, y por tanto sufría viendo al traidor y a los ingratos, y por tanto gozaba con quien me quería o a mí se convertía, y por tanto me estremecía y lloraba ante el cadáver espiritual de Judas. Me estremecí y lloré ante el amigo muerto, pero sabía que le llamaría a la vida y gozaba viéndole ya con el espíritu en el Limbo. Aquí... aquí estaba frente al Demonio. Y no digo más.
Tú sígueme, Juan. Demos a los hombres también este don. ¡Bienaventurados los que escuchan la Palabra de Dios y se esfuerzan en cumplirla! ¡Bienaventurados los que quieren conocerme para amarme! En ellos y para ellos, Yo seré bendición».
ECR 83.7
También para vosotros — y esto lo digo especialmente para aquellos que han sido designados para el cuidado de los corazones — es necesario aprender estudiando a Judas. Todos sois “Pedros”, vosotros, sacerdotes, y debéis atar y desatar; pero, ¡cuánto, cuánto, cuánto espíritu de observación, cuánta fusión en Dios, cuánto estudio vivo, cuántas comparaciones con el método de vuestro Maestro debéis hacer para serlo como debéis!
ECR 84.5
ECR 86.2
Traducción en curso
ECR 86.2
Traducción en curso
ECR 86.5
Traducción en curso
ECR 87
Leví, José y los pastores están sin duda presentes en este capítulo, pero apenas intervienen. Isaac afirma que los mejores son los humildes y los pequeños de Yutta. Hay mucha resistencia a la evangelización, pero el pastor quiere continuar su labor de discípulo. Le da a Judas una hermosa lección: no te desanimes, no mires al pasado. Da gracias a Dios si has conseguido hacer algo hoy; si no, pídele ayuda mañana. Jesús continúa diciendo que lo más importante es seguir adelante, sin cansarse ni desanimarse, lo que ya es una forma de orgullo. Judas pregunta entonces cuándo será conocido en el mundo, y Jesús le explica que nunca lo será, porque el mundo no quiere salvarse. De momento, el Iscariote intenta ser bueno. Jesús da entonces su bendición a Isaac, que evangelizará Judea, y que por tanto abandona el grupo.