Notas del tema

Biblia, tradición y textos sagrados - Antiguo y Nuevo Testamento

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Comodidad de lectura

ECR 82.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Y ¿no sabéis que la Ley dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”? Quien no ama al prójimo tampoco puede amar a Dios. Y quien no ama a Dios, ¿cómo puede ir a su Casa a pedirle algo? Dios podría decirle, y lo dice en los Cielos: “Vete, no te conozco. ¿Hijo, tú? No. No amas a tus hermanos, no respetas en ellos al Padre que los creó; por tanto, no eres ni hermano ni hijo, sino un bastardo: hijastro para Dios, hermanastro para los hermanos”.

Palabras clave

ECR 83.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Jesús está en el campo, en una zona de tierras opimas: magníficas parcelas de árboles frutales, viñedos espléndidos con racimos cargados de uvas, que tienden ya a teñirse de oro y de rubí... Está sentado entre frutales comiendo algo de fruta que le ha ofrecido un campesino.

Quizás poco antes ha estado hablando, porque el campesino dice: «Me alegro de poder aliviar tu sed, Maestro. Tu discípulo ya nos había hablado de tu sabiduría, pero aun así nos hemos quedado asombrados al escucharte. Cerca como estamos de la Ciudad Santa, se va frecuentemente a ella para vender fruta y verduras. Se sube entonces también al Templo y se escucha a los rabíes. Pero no hablan, no, como Tú. Uno vuelve diciendo: “Si es así, ¿quién se salva?”. Tú, por el contrario... ¡oh, a uno le parece sentir el corazón aligerado! Un corazón que vuelve a ser niño, aunque se siga siendo hombre. Soy un hombre rudo... no sé explicarme, pero Tú, sin duda, entiendes».

«Sí. Te entiendo. Quieres decir que, con la seriedad y el conocimiento de las cosas, propios de quien es adulto, sientes, después de haber escuchado la Palabra de Dios, que la simplicidad, la fe, la pureza te renacen en el corazón, y te parece como si volvieras a ser niño, sin culpas ni malicia, con mucha fe, como cuando de la mano de tu madre subías al templo por primera vez u orabas sobre sus rodillas. Esto quieres decir».

«Esto, sí, exactamente esto. ¡Dichosos vosotros que estáis siempre con Él!» dice luego a Juan, Simón y Judas, que comen jugosos higos, sentados en una tapia baja. Y termina: «Y dichoso yo por tenerte como huésped durante una noche.»

Palabras clave

ECR 83.2

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«La bendición actúa y dura si los corazones permanecen fieles a la Ley de Dios y a mi doctrina; en caso contrario, la gracia cesa. Y es justo, porque, si es verdad que Dios da sol y aire tanto a los buenos como a los malos (para que vivan y, si son buenos, se hagan mejores, y, si son malos, se conviertan), también es justo que la protección del Padre se retire para castigo del malvado, para moverle con penas a acordarse de Dios».

Palabras clave

ECR 83.2

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¿No es siempre un mal el dolor?».

«No, amigo. Es un mal desde el punto de vista humano, pero desde el punto de vista sobrehumano es un bien. Aumenta los méritos de los justos que lo sufren sin desesperación y rebelión y que lo ofrendan, ofreciéndose a sí mismos con su resignación, como sacrificio de expiación por las propias faltas y por las culpas del mundo; y es también redención para los no justos».

«¡Es tan difícil sufrir!…» dice el campesino, al cual se han unido los familiares (unos diez entre adultos y niños).

«Sé que el hombre lo encuentra difícil. Y el Padre, sabiendo esto, al principio no había dado el dolor a sus hijos. El dolor vino por la culpa. Pero, ¿cuánto dura el dolor en la Tierra, en la vida de un hombre? Poco tiempo, siempre poco aunque durase toda la vida. Ahora bien, Yo digo: ¿No es mejor sufrir durante poco tiempo que siempre?, ¿no es mejor sufrir aquí que en el Purgatorio? Pensad que el tiempo allí se multiplica por mil. ¡Oh!, en verdad os digo que no se debería maldecir sino bendecir el sufrimiento, y llamarlo “gracia”, y llamarlo “piedad”».

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ECR 83.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

83.5 Tú lloras, Maestro, porque ha habido uno que te ha disgustado. Desde hace días tu rostro es como Sol ensombrecido por nubes. Yo te observo. Tu bondad cela tu herida, para que nosotros no odiemos al que te hiere; pero esta herida duele y te produce náusea. Dime, Señor mío: ¿Por qué no alejas de ti la fuente del dolor?».

«Porque es inútil humanamente y además sería anticaridad».

«¡Ah! ¡Te has dado cuenta de que hablo de Judas! Es por él por quien sufres. ¿Cómo puedes Tú, Verdad, soportar a ese embustero? Él miente y no cambia de color; es más falso que un zorro, más compacto que un peñasco. Ahora se ha ido. ¿A hacer qué? Pero, ¿cuántos amigos tiene? Me duele dejarte; si no, querría seguirle y ver... ¡Oh! ¡Jesús mío! Ese hombre... Aléjale de ti, Señor mío».

«Es inútil. Lo que debe ser será».

«¿Qué quieres decir?».

«Nada especial».

«Tú no te has opuesto a que se marche porque... porque te has asquedado de su modo de actuar en Jericó».

«Es verdad, Simón. Yo te sigo diciendo: Lo que debe ser será. Y Judas es parte de este futuro. Debe estar también él».

«Juan me ha dicho que Simón Pedro es todo autenticidad y fuego... ¿Le podrá soportar a éste?»

«Le debe soportar. También Pedro está destinado a ser una parte, y Judas es el cañamazo en el que debe tejer su parte; o, si lo prefieres, es la escuela en que Pedro más madurará. Ser bueno con Juan, entender a los espíritus como Juan, es virtud hasta de los tontos. Pero ser bueno con quien es un Judas, y saber entender a los espíritus como los de Judas, y ser médico y sacerdote para ellos, es difícil: Judas es vuestra enseñanza viviente».

«¿La nuestra?».

«Sí. La vuestra. El Maestro no es eterno sobre la Tierra. Se irá después de haber comido el más duro pan y haber bebido el más agrio vino. Pero vosotros os quedaréis para continuarme... y debéis saber. Porque el mundo no termina con el Maestro, sino que continúa después, hasta el retorno final del Cristo y el juicio final del hombre. Y, en verdad te digo que por un Juan, un Pedro, un Simón, un Santiago, Andrés, Felipe, Bartolomé, Tomás, hay al menos otras tantas veces siete Judas. ¡Y más, más aún!…».

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ECR 83.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

También para vosotros — y esto lo digo especialmente para aquellos que han sido designados para el cuidado de los corazones — es necesario aprender estudiando a Judas. Todos sois “Pedros”, vosotros, sacerdotes, y debéis atar y desatar; pero, ¡cuánto, cuánto, cuánto espíritu de observación, cuánta fusión en Dios, cuánto estudio vivo, cuántas comparaciones con el método de vuestro Maestro debéis hacer para serlo como debéis!

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ECR 83.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«A alguno le parecerá inútil, humano, imposible cuanto ilustro. Son los de siempre, los que niegan las fases humanas de la vida de Jesús, y de mí hacen una cosa tan fuera de la vida humana que soy sólo cosa divina. ¿Dónde queda entonces la Santísima Humanidad, dónde el sacrificio de la Segunda Persona vistiendo una carne? ¡Pues verdaderamente era Hombre entre los hombres! Era el Hombre, y por tanto sufría viendo al traidor y a los ingratos, y por tanto gozaba con quien me quería o a mí se convertía, y por tanto me estremecía y lloraba ante el cadáver espiritual de Judas. Me estremecí y lloré ante el amigo muerto, pero sabía que le llamaría a la vida y gozaba viéndole ya con el espíritu en el Limbo. Aquí... aquí estaba frente al Demonio. Y no digo más.

Tú sígueme, Juan. Demos a los hombres también este don. ¡Bienaventurados los que escuchan la Palabra de Dios y se esfuerzan en cumplirla! ¡Bienaventurados los que quieren conocerme para amarme! En ellos y para ellos, Yo seré bendición».

Palabras clave

ECR 83.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¡Pues verdaderamente era Hombre entre los hombres! Era el Hombre, y por tanto sufría viendo al traidor y a los ingratos, y por tanto gozaba con quien me quería o a mí se convertía, y por tanto me estremecía y lloraba ante el cadáver espiritual de Judas. Me estremecí y lloré ante el amigo muerto, pero sabía que le llamaría a la vida y gozaba viéndole ya con el espíritu en el Limbo. Aquí... aquí estaba frente al Demonio. Y no digo más.

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