ECR 200.3 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
El deseo de Dios siempre precede al deseo de la criatura, porque Ăl es el PerfectĂsimo y, por tanto, su amor es mucho mĂĄs diligente e intenso que el de la criatura.
Notas del tema
ECR 200.3 · Volumen 3
El deseo de Dios siempre precede al deseo de la criatura, porque Ăl es el PerfectĂsimo y, por tanto, su amor es mucho mĂĄs diligente e intenso que el de la criatura.
ECR 200.5 · Volumen 3
Ăglae ha estado de rodillas durante todo el tiempo, se curva para besar los pies del Señor. No se atreve a mĂĄs. Luego coge su fardo y lo vuelca: caen al suelo unos vestidos sencillos, un saquito pequeño, que suena al chocar contra el suelo, y un frasco de un delicado alabastro rosa.
Ăglae vuelve a meter los vestidos en el fardo, recoge del suelo el saquito y dice: «Esto es para tus pobres. Es el resto de mis joyas. SĂłlo me he reservado algunas monedas como viĂĄtico... Aunque no me lo hubieras dicho, ya tenĂa pensado irme lejos. Y esto es para ti. No es tan suave como el perfume de tu santidad, pero es lo mejor que puede dar la tierra, aunque me servĂa para hacer lo peor... Que Dios me conceda perfumar al menos como esto en tu presencia en el Cielo» y, quitando el tapĂłn precioso del frasco, esparce su contenido por el suelo. La preciosa esencia impregna las baldosas, sube a oleadas un penetrante olor a rosas.
Ăglae retira el frasco vacĂo: «Como recuerdo de este momento» dice; luego se agacha una vez mĂĄs a besar los pies de JesĂșs; se levanta, se retira caminando hacia atrĂĄs, sale, cierra la puerta...
Se oye su paso alejĂĄndose en direcciĂłn a la escalera, y su voz, que intercambia unas pocas palabras con MarĂa, luego el ruido de las sandalias contra los escalones... y nada mĂĄs. De Ăglae sĂłlo queda, a los pies de JesĂșs, el saquito y, por toda la sala, el intensĂsimo aroma.
JesĂșs se alza... recoge el saquito y se lo lleva al pecho; va a uno de los vanos que mira al camino, y sonrĂe al ver a la mujer, sola, alejĂĄndose, con su manto hebreo, en direcciĂłn a BelĂ©n. Hace un gesto de bendiciĂłn; luego va a la terraza y desde allĂ llama a su Madre.
MarĂa sube ĂĄgilmente la escalera: «La has hecho feliz, Hijo mĂo. Se ha marchado con fortaleza y paz».
«SĂ, Madre. MĂĄndame, el primero, a AndrĂ©s, cuando vuelva».
ECR 200.7 · Volumen 3
La gratitud es una gran virtud.
ECR 200.7 · Volumen 3
La humildad sostiene al amor y le hace perfecto.
ECR 201
TĂtulo del capĂtulo : El examen de mayorĂa de Marziam.
Fecha de visiĂłn: Martes 26 de junio de 1945.
Calendario: miércoles 29 marzo 28 (16 Nissan 3788)
Lugar (mapa) : Templo de Jerusalén
Ciclo: El segundo viaje pascual
Resumen: El grupo apostĂłlico estĂĄ con las mujeres y JosĂ© de Arimatea. Cerca del Templo, esperan a Judas, TomĂĄs y BartolomĂ©, pero sĂłlo aparecen los dos Ășltimos. Iscariote no estĂĄ. Fueron a esperarle a otro lugar, pero el apĂłstol no apareciĂł. JosĂ© de Arimatea se impacienta y finalmente van al lugar santo, donde Marziam va a examinarse. JesĂșs no puede ir con ella porque le perjudicarĂa. Pedro se entristece, pero lo comprende. En su lugar, JosĂ© acompaña a SimĂłn y a su hijo adoptivo. Son recibidos por Azrael y Jacob, dos rabinos o dirigentes de la sinagoga que muestran desprecio por Pedro y pasan por alto el examen. Pero Marziam es aceptado y el niño regresa con su padre, muy feliz. JesĂșs tambiĂ©n estĂĄ contento, pero se entristece, como los demĂĄs, por la deserciĂłn de Judas, y Pedro se da cuenta tardĂamente. Sin embargo, el Maestro le tranquiliza y van a ver a JosĂ© de Arimatea. Es entonces cuando termina la visiĂłn.
Contenido del capĂtulo: 201.1: Entran en el Templo entre los insultos de los soldados y la multitud. 201.2: Se reĂșnen con los apĂłstoles, pero Judas estĂĄ ausente. 201.3: Lo buscan en vano y Pedro entra con Marziam, sin JesĂșs. 201.4: JosĂ© de Arimatea hace valer su prestigio. Primeras preguntas. 201.5: Marziam pasa el examen y Pedro da su pequeño discurso. 201.6: JosĂ© de Arimatea invita a un banquete. Pedro va a sacrificar un cordero. 201.7: Judas ha sido un alborotador.
EdiciĂłn anterior: Tomo 3, capĂtulo 62
ECR 201.1 · Volumen 3
La comitiva de los apĂłstoles y las mujeres, encabezada por JesĂșs y MarĂa y el pequeño, que va entre ambos, se estĂĄ acercando a la Puerta de los Peces. Por tanto, debe ser el miĂ©rcoles por la mañana. Va con ellos tambiĂ©n JosĂ© de Arimatea, que, fiel a su palabra, ha salido a su encuentro.
JesĂșs busca con la mirada al soldado Alejandro, pero no le ve.
«Tampoco estå hoy. Quisiera saber qué ha sido de él...».
Pero la muchedumbre es tanta, que no hay modo de hablar con los soldados, y quizĂĄs serĂa imprudente, pues los judĂos estĂĄn mĂĄs intransigentes que nunca ante la inminencia de la fiesta; estĂĄn, ademĂĄs, resentidos por la captura de Juan el Bautista, y consideran cĂłmplices a Pilatos y a sus hombres de confianza. Deduzco esto por los epĂtetos y las disputas que continuamente se encienden en la Puerta entre los soldados y la gente, y los insultos... pintorescos, no precisamente urbanos, que estallan a cada momento como el fuego de una girĂĄndula perpetua.
Las mujeres de Galilea se sienten escandalizadas y se arrebujan mĂĄs que nunca en sus velos y mantos. MarĂa se ruboriza, pero sigue andando segura, derecha como una palma, mirando a su Hijo, el cual, por su parte, ni siquiera intenta hacer razonar a los exaltados hebreos, o aconsejar a los soldados que tengan piedad de Ă©stos. Y, dado que algĂșn epĂteto poco bonito va tambiĂ©n a parar al grupo de los galileos, JosĂ© de Arimatea pasa adelante, al lado de JesĂșs; de forma que la gente, que le conoce, calla por respeto a Ă©l.
Atraviesan por fin la Puerta de los Peces. El rĂo humano que afluye a oleadas a la ciudad, mezclado con burros y hatos de otros animales, se extiende por las calles...
ECR 202
TĂtulo del capĂtulo: Reproche a Judas y llegada de los campesinos de Yokhanan (Giocana).
Fecha de la visión: Miércoles 27 de junio de 1945.
Calendario: jueves 30 marzo 28 (17 Nissan 3788)
Lugar (mapa): Templo de Jerusalén
Ciclo: El segundo viaje pascual
Resumen: El grupo apostĂłlico estĂĄ en el Templo, sin las mujeres. Esperan a Pedro, que ha ido a sacrificar un cordero. Mientras tanto, ven a Judas y TomĂĄs va a escuchar lo que dice, sin esperar el acuerdo de JesĂșs. El apĂłstol no tarda en hacer notar su presencia a los Iscariote y Judas decide ir con Ă©l a ver al resto del grupo. Pero TomĂĄs no es tonto y le advierte que tenga cuidado con su comportamiento.
Una vez frente al Maestro y los demĂĄs, Judas saluda a JesĂșs, pero Ă©ste se pone serio y le señala que Judas estĂĄ huyendo de Ă©l. Cristo tambiĂ©n señala que ignorĂł a Pedro y al grupo el dĂa del examen de Marziam. Mientras Judas intenta justificarse, el niño se escabulle alegremente para ver a los campesinos de Doras, y JesĂșs pide a Juan de Endor que los retenga un poco. A continuaciĂłn, reprende a Judas y le informa de que no podrĂĄ estar presente al dĂa siguiente para ver a los amigos de su padre. El hombre se marcha y JesĂșs pide a sus amigos que olviden el incidente y no se lo digan a SimĂłn Pedro, Juan de Endor, Marziam y su Madre.
Finalmente, los campesinos de Doras saludaron al Maestro y se extasiaron ante la buena salud de Yabeç, que no ocultaba su afecto por su JesĂșs. AsĂ termina la visiĂłn.
Contenido del capĂtulo: 202.1: En el patio del Templo, Judas se pavonea entre los escribas. 202.2: TomĂĄs va a buscarlo y lo reprende. 202.3: JesĂșs reprocha severamente a Judas su ausencia y su groserĂa. 202.4: Y pide a los demĂĄs que guarden silencio sobre el incidente. 202.5: Los campesinos se dan cuenta de la felicidad de Marziam.
EdiciĂłn anterior: Tomo 3, capĂtulo 63
ECR 202.4 · Volumen 3
JesĂșs se vuelve y va hacia los campesinos, que estĂĄn extasiados ante el cambio que ven en Margziam.
Camina unos pasos, pero se detiene al oĂr la observaciĂłn que hace TomĂĄs: «¥Por Yeohvah! QuerĂa ver tu impetuosidad regia... ÂĄPues ha quedado servido!...».
«Os ruego que olvidéis todos este incidente, de la misma forma que Yo me esfuerzo en olvidarlo. Y os ordeno que guardéis silencio ante Simón de Jonås, Juan de Endor y el pequeño. Por motivos que vuestra inteligencia puede comprender, no conviene causarles a ninguno de los tres ni dolor ni escåndalo. Y silencio también en Betania, ante las mujeres. Que estå entre ellas mi Madre, recordadlo».
«Puedes estar tranquilo, Maestro», «haremos de todo para reparar esto», «y para consolarte» dicen todos.
«¥Gracias!...»
JesĂșs acaba de reprender a Judas y lo abandona mientras tanto.
ECR 202.4-5 · Volumen 3
JesĂșs se vuelve y va hacia los campesinos, que estĂĄn extasiados ante el cambio que ven en Margziam. (...)
¥Oh, paz a todos vosotros! Isaac os ha encontrado. Me alegro. Gozad en paz vuestra Pascua. Cada uno de mis pastores serå un buen hermano para vosotros. Isaac, antes de que se marchen tråemelos. Quiero bendecirlos otra vez. ¿Os habéis fijado, el niño!».
«¥Maestro, qué bien estå! ¥Ya estå mås lozano! Se lo diremos al anciano. ¥Qué contento se va a poner! Este justo nos ha dicho que ahora Yabés es su hijo... ¥Un hecho providencial! Lo vamos a contar todo, todo».
«TambiĂ©n que soy hijo de la Ley, y que me siento feliz y que me acuerdo siempre de Ă©l. Que no llore ni por mĂ ni por mi mamĂĄ, que la tengo a mi lado, y tambiĂ©n Ă©l como un ĂĄngel, y la tendrĂĄ siempre y en la hora de la muerte. Si JesĂșs ha abierto para entonces las puertas del Cielo, pues entonces mi mamĂĄ, mĂĄs linda que un ĂĄngel, saldrĂĄ al encuentro del anciano padre y le conducirĂĄ a JesĂșs. Lo ha dicho Ăl. ÂżSe lo vais a decir? ÂżLo vais a saber decir bien?».
«SĂ, YabĂ©s».
«No. Ahora soy Margziam. Me ha puesto este nombre la Madre del Señor. Es como si se dijera su nombre. Me quiere mucho. Me mete Ella en la cama todas las noches y me hace decir las mismas oraciones que hacĂa decir a su Hijo. Por las mañanas me despierta con un beso, luego me viste. Me enseña muchas cosas... ÂĄĂl tambiĂ©n, eh!... Entran dentro tan suavemente, que se aprenden sin trabajo. ÂĄÂĄMi Maestro!!». El niño se abraza a JesĂșs con tal adoraciĂłn de acto y de expresiĂłn que uno se conmueve.
«SĂ. DirĂ©is todo esto, y tambiĂ©n que no pierda la esperanza el anciano: este ĂĄngel pide por Ă©l y Yo le bendigo. TambiĂ©n os bendigo a vosotros. Idos. La paz sea con vosotros».
Los grupos se separan y van cada uno por su cuenta.
ECR 203
TĂtulo del capĂtulo : El Padre Nuestro
Fecha de la visiĂłn: Jueves 28 de junio de 1945
Calendario: jueves 30 marzo 28 (17 Nissan 3788)
Lugares (mapa) : JerusalĂ©n y despuĂ©s GetsemanĂ
Ciclo: El segundo viaje pascual
Resumen: JesĂșs sale de la casa donde se aloja con los apĂłstoles, excepto Judas, que no estĂĄ presente. Pide a Juan de Endor que cuide de las discĂpulas en su ausencia y se dirige al monte de los Olivos con los discĂpulos. Por el camino, les dice que quiere hacerles un gran regalo y les agradece su amor por Ă©l.
Mientras caminan, el Maestro les dice que los apĂłstoles tuvieron que soportar continuas decepciones y pruebas, pero que siempre deben confiar en Dios. Mientras tanto, les dice que van al Monte de los Olivos, a GetsemanĂ.
Contenido del capĂtulo: 203.1: JesĂșs quiere estar a solas con sus apĂłstoles. 203,2: Voy a enseñarles a orar. 203.3: SimĂłn de JonĂĄs se transforma en Pedro de JesĂșs. 203.4: Judas, ausente, se ha vuelto menos bueno. Tiene celos de JesĂșs. 203,5: La oraciĂłn perfecta: cuando recĂ©is decid asĂ. 203,6: Padre nuestro: sentiros hijos. 203,7: Santificado sea el santo y dulce Nombre. 203.8 : Que venga a la tierra el reinado de Dios. 203.9 : Obediencia perfecta en la tierra como en el cielo. 203.10 : El pan de cada dĂa pedido al Padre que es bueno. 203.11 : La necesidad del perdĂłn. 203.12 : Las tentaciones. 203.13 : El don de la segunda Pascua. Regreso a GetsemanĂ.
EdiciĂłn anterior: Tomo 3, capĂtulo 64