ECR 80.10
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
Entonces vinieron los ángeles del Señor...
Detalle
Jesús confirma que, al final de la tentación de Satanás en el desierto, los ángeles vinieron efectivamente a servirle.
Notas del tema
ECR 80.10
Entonces vinieron los ángeles del Señor...
Jesús confirma que, al final de la tentación de Satanás en el desierto, los ángeles vinieron efectivamente a servirle.
ECR 83.2
«¿No es siempre un mal el dolor?».
«No, amigo. Es un mal desde el punto de vista humano, pero desde el punto de vista sobrehumano es un bien. Aumenta los méritos de los justos que lo sufren sin desesperación y rebelión y que lo ofrendan, ofreciéndose a sí mismos con su resignación, como sacrificio de expiación por las propias faltas y por las culpas del mundo; y es también redención para los no justos».
«¡Es tan difícil sufrir!…» dice el campesino, al cual se han unido los familiares (unos diez entre adultos y niños).
«Sé que el hombre lo encuentra difícil. Y el Padre, sabiendo esto, al principio no había dado el dolor a sus hijos. El dolor vino por la culpa. Pero, ¿cuánto dura el dolor en la Tierra, en la vida de un hombre? Poco tiempo, siempre poco aunque durase toda la vida. Ahora bien, Yo digo: ¿No es mejor sufrir durante poco tiempo que siempre?, ¿no es mejor sufrir aquí que en el Purgatorio? Pensad que el tiempo allí se multiplica por mil. ¡Oh!, en verdad os digo que no se debería maldecir sino bendecir el sufrimiento, y llamarlo “gracia”, y llamarlo “piedad”».
ECR 83.7
¡Pues verdaderamente era Hombre entre los hombres! Era el Hombre, y por tanto sufría viendo al traidor y a los ingratos, y por tanto gozaba con quien me quería o a mí se convertía, y por tanto me estremecía y lloraba ante el cadáver espiritual de Judas. Me estremecí y lloré ante el amigo muerto, pero sabía que le llamaría a la vida y gozaba viéndole ya con el espíritu en el Limbo. Aquí... aquí estaba frente al Demonio. Y no digo más.
ECR 84.3
Estamos en la plenitud de los tiempos y los signos de los tiempos se dan. Y cuanto pudiera faltar para robustecer la fe y hacerla impasible ante la duda, lo pone nuestra voluntad de creer y de aplacar nuestro corazón en la certeza de que la espera ha terminado y de que el Redentor está entre nosotros; está entre nosotros el Mesías... Aquel que devolverà la paz a Israel y a los hijos de Israel, Aquel que... hará que muramos sin angustia, sabiendo que hemos sido redimidos, y que vivamos sin ese aguijón de nostalgia por nuestros muertos... ¡Oh..., los muertos! ¿Por qué sentir pena por ellos, sino porque no tienen ya a sus hijos y todavía no tienen a su Padre y Dios?
ECR 84.3
¡Oh..., los muertos! ¿Por qué sentir pena por ellos, sino porque no tienen ya a sus hijos y todavía no tienen a su Padre y Dios?.
ECR 84.5
ECR 88.5
ECR 89.1
ECR 89.3
Traducción en curso
ECR 95.4
Traducción en curso