El buen Dios os da la Palabra. El Enemigo vigila para transformarla en nociva, porque harina de trigo mezclada con harina de cizaña da pan amargo, nocivo para el vientre. Si tenéis cizaña en vuestra alma, sabed con vuestra buena voluntad separarla, para arrojarla fuera y no ser indignos de Dios.
Verdaderamente el Diablo desnaturaliza al hombre hasta hacer de éste una criatura suya, y siembra la cizaña para apartar de la recta vía a los que no ha podido someter de otra manera
¿La bondad no desarma?, ¿no hace inocua a la mala voluntad? No, no la hace inocua porque el hombre que ha caído en manos del Enemigo es insensible a todo lo superior, y cualquier cosa superior, para él, cambia de aspecto: la bondad será entonces debilidad que puede ser lícitamente pisoteada, y agudiza su mala voluntad, como el olor de la sangre agudiza en una fiera el deseo de degollar.
¿Tenéis suficiente conocimiento de la Ley como para saber sus diez mandamientos? ¿Tú también, niño? ¿Sí? Pues entonces ya sabéis suficiente. Si practicáis fielmente cuanto Dios ha mandado, seréis santos.
No os quejéis de estar lejos del mundo, porque ello os preserva de mucha corrupción. Dios no está lejos de vosotros, sino más cerca, en esa soledad donde habla su voz en el viento que Él ha creado, o en las hierbas y las aguas... más cerca que no entre los hombres.
Mantened lejos de vuestro corazón al lobo, que representa a los hombres malos, que tal vez os instigan y seducen a malas acciones por orden de Satanás, y al mismo Satanás, que os tienta para que pequéis y así despedazaros. Vigilad.