Jesús está en una pequeña aldea. Su Madre está allí y él habla de ella. Está hablando con la señora de la casa. Luego Jesús da un discurso a los vendimiadores. Habla del trabajo, del trabajo honrado y del valor de nuestras acciones. También habla del temor del Señor y del amor a Dios. Por último, los bendice y cura a un niño paralítico por intercesión de su Madre.
Jesús está cerca del lago Merón. Pedro piensa que nunca llegarán a Jerusalén a tiempo, porque han curado a un herido y alegrado a una familia, pero Jesús le tranquiliza y le dice que nunca anteponga el amor a los actos de piedad. Pedro ha quedado conmovido por el acto de Publio Quintiliano y Jesús le pregunta si se interesaría por los romanos. Justo después, cae la lluvia y se refugian en casa de Jacobo de Merón, que es muy pobre y está lleno de preocupaciones. Pero acoge al grupo apostólico y Jesús le bendice por su misericordia. A continuación habla de la voluntad de Dios, que es su alimento.