Tema: Personajes del Evangelio tal como me fue revelado
Comodidad de lectura
ECR 47.7
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
47.7 El mundo se burla de los puros. Los culpables de impudicia los agreden. Juan el Bautista es una víctima de la lujuria de dos obscenos. Pero si el mundo tiene todavía un poco de luz, se debe a los puros del mundo. Son ellos los siervos de Dios y saben entender a Dios y repetir las palabras de Dios. Yo he dicho: “Bienaventurados los puros de corazón, porque verán a Dios”, incluso desde la tierra. Ellos, a quienes el humo de la sensualidad no turba el pensamiento, “ven” a Dios y le oyen y le siguen, y le manifiestan a los demás.
Los hombres, que hasta este momento no habían podido hablar por lo azorados que estaban, toman de nuevo seguridad y encuentran palabras: «Está todavía en la cárcel. Nuestro corazón tiembla por él, porque está en manos de un hombre cruel dominado por un ser infernal y circundado de una corte corrompida.»
81.4 «Sí. Herodes no osa matarle por miedo al pueblo. En esa corte de avidez y corrupción sería fácil liberarle si tuviésemos mucho dinero. Pero... pero, por mucho que haya — los amigos han dado —, falta una buena cantidad todavía, y tenemos mucho miedo de no llegar a tiempo... y que le maten».
«¿Cuánto creéis que os falta para el rescate?».
«No para el rescate, Señor. Le resulta demasiado odioso a Herodías y ella es demasiado dueña de Herodes como para poder pensar en llegar a un rescate. Pero... en Maqueronte se han dado cita, yo creo, todos los codiciosos del reino. Todos quieren gozar, todos quieren sobresalir, desde los ministros a los siervos; y para ello hace falta dinero... Ya hemos encontrado a quien por una importante suma dejaría salir al Bautista. Incluso Herodes quizás lo desea... porque tiene miedo, no por otra cosa, miedo al pueblo y miedo a la mujer. Así haría que el pueblo se sintiese contento y no le acusaría la mujer de no haberla complacido».
«Y ¿cuánto pide esta persona?».
«Veinte talentos de plata. Sólo tenemos doce y medio».
Detalle
Jesús habla con los pastores de Belén sobre Juan el Bautista. Podría ser liberado a cambio de dinero. Ahora bien, ellos tienen las joyas de Aglaé y Judas puede vendérselas a un tal Diomedes.
Jesús habla con Andrés. Le habla de los pájaros y luego de su labor silenciosa y eficaz. Andrés es el modelo ideal de sacerdote. Luego, Juan, Simón y Judas, que habían ido a Jerusalén, regresan con una carta de María, la madre de Jesús. Se enteran de que los fariseos planean venir, sorprenderle y acusarle. Los apóstoles aún no se sienten preparados para enfrentarse al Sanedrín y pedir a Cristo que se marche. Por fin abren los regalos hechos por las esposas de los discípulos. Pero Jesús está preocupado, sufriendo, y decide apresurar su marcha, pues aún no se lo han llevado. Preparan sus pertenencias para ir a Docco y luego a Betania.